Por Marco Quilca León

A los 41 años, cuando la mayoría de futbolistas ya ha colgado los chimpunes o transita sus últimos minutos en canchas de menor exigencia, Cristiano Ronaldo sigue compitiendo en la élite con una vigencia que desafía el paso del tiempo: está a 30 goles de los 1000 y en unas semanas jugará su sexto Mundial. Y no es casualidad. Detrás de su rendimiento hay una rutina casi milimétrica, revelada recientemente por su esposa Georgina Rodríguez, que explica por qué el portugués no solo se mantiene, sino que continúa marcando diferencias.

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