Por Miguel Villegas

El único lugar donde se vuelve a ser un niño es un estadio de fútbol. Seas un ilustre desconocido o un auténtico Nobel caminando por la FIL de Lima, cuando todavía se podía caminar por allí con libertad. En el verano del 2011, Mario Vargas Llosa pisó el estadio Monumental de la ‘U’ para cumplir un viejo sueño de sus hinchas: ser reconocido por el esperado Premio Nobel de Literatura, sí, pero algo mayor, más inolvidable: aplaudirlo porque está ahí y es uno de ellos. Él se sabe bueno pero no siempre es posible que 50 mil personas griten al mismo tiempo que uno lo es. Esa noche el escritor peruano recibió ese inesperado diploma: todos los que fuimos testigos conservamos ese espectáculo intacto en la memoria. Aquí, todos los vínculos que atan a Mario Vargas Llosa con el fútbol, Universitario de Deportes y el deporte.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: