Por Marco Quilca León

A veces los grandes fichajes no llegan desde el extranjero ni vienen acompañados de cifras millonarias. A veces aparecen donde menos se espera. Como Hernán Barcos, el delantero de 42 años que hace apenas unos meses cerró una historia inolvidable con Alianza Lima y que hoy podría convertirse en el refuerzo más resonante del segundo mercado de pases de la Liga 1, aunque su destino ha sido como un baldazo de agua fría en Matute: Sporting Cristal.

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