Barcos, el ‘9′ que parece eterno: ¿Cómo a los casi 41 años es el corazón de Alianza, clave para el gol e histórico para el aliancismo?
Hernán Barcos fue clave para eliminar a Boca Juniors y antes a Nacional de Paraguay. Lleva 3 goles y es el máximo goleador de la Copa Libertadores. También es el referente máximo del equipo de Gorosito.
La prominencia de su frente y una efusiva aparición de canas lo delatan. Sus casi 41 años lo convierten en un futbolista veterano, aunque la destreza con que se desplaza y la prolijidad en la toma de decisiones hacen de su presencia en la cancha una necesidad irremplazable a la que se suma otro factor decisivo cuando lo que se busca es romper la barrera de lo cotidiano: las ganas.
“No tomo, no fumo y no salgo”, fue la primera frase de Barcos en febrero del 2021 cuando aún no se sabía si Alianza Lima jugaría en Segunda. La negación incisiva era también una respuesta contundente en un contexto en el que Matute era visto casi casi como una discoteca, con más ampays de sus figuras que charlas técnicas.
Barcos llegaba, también, para reconstruir un perfil de jugador que se urgía en la refundación de un club que había hecho todo mal en el 2020. Hernán no solamente asumiría el rol de goleador en la cancha, también el de líder más allá de los camerinos: era el que daba la cara, el que enseñaba con el ejemplo y el que hacía los goles cada vez que los reflectores exigían el protagonismo de Jefferson Farfán.
Barcos oxigenaba ante la presión y también sabía conquistar con las palabras.
Alianza Lima vs. Boca juegan por la vuelta de la Fase 2 de la Copa Libertadores 2025 (Foto: Getty Images).
Diez goles para el título del 2021 y 18 goles en el bicampeonato. Sus goles más importantes también los hacía cuando no vestía de corto. Presente en la final del fútbol femenino, el primero actividades sociales. Se hizo tendencia por regalarle una casa a la mujer que cuidaba a sus hijos y luego rey del Tik Tok porque su humildad se evidenciaba al ser grabado paseando por las calles en una motito.
Como goleador es letal, pero como figura pública es un algodón de azúcar.
Debe ser el delantero ideal con el que cualquier equipo de fútbol sueña. Útil en la cancha y más útil para buen márketing. A quienes lo nieguen solo hace falta ver en la otra vereda: un goleador mundial que es solo eso, un goleador con récords. Barcos además es buena gente. Es querido.
Hernán Barcos fue clave ante Boca: marcó el gol del triunfo en la ida y anotó en La Bombonera. (Foto: Alianza Lima)
Quizá y sabiéndose entrañable, se animó y puso un restaurante que él mismo atiende. Su secreto no es solamente ser un gran futbolista. Lo suyo es ser amable, ser correcto y que todo lo bueno que hace, aunque resulta siempre ideal para las redes sociales, parece sincero.
A poco de cumplir 41 años sigue siendo útil al equipo. Se ha dado el lujo de convertir en suplente a Paolo Guerrero, a quien nadie extrañó en el histórico 1-0 a Boca en Lima. Barcos, en el umbral en el que la mayoría de jugadores ya sabe a retirado, asume nuevamente un rol protagónico como goleador salvaje, pero también como futbolista solidario que corre lo necesario, inteligentemente.
Fue figura para eliminar a Nacional de Paraguay, luego en Matute para celebrar ante Boca. Y ahora con un cabezazo perfecto en La Bombonera. No corre, piensa. No solo hace goles, conquista con su entereza. No es un jugador de Playstation, pero bien que ya es la figurita del álbum que todos coleccionamos en el pecho.
“Imagínate, yo con 40 años, estar jugando en La Bombonera, eliminar a Boca, no había hecho nunca un gol en La Bombonera, que empiecen a respetar al Perú es hermoso”, dice Barcos cuando un periodista argentino le pregunta sobre las lágrimas al final del partido. Hernán lo hace todo bien.