Por Christian Cruz Valdivia

Cinco años forjó su carácter en la Segunda de Brasil, tres años sufrió las exigencias del Brasileirao y dos años fortaleció su mente en la Liga 1. Con toda esa carga en la espalda, Ignácio se paró al costado de Thiago Silva, un veterano de 20 años en Europa, y Juan Pablo Freytes, formado en Newell’s, para levantar un muro que llevó al Fluminense a los cuartos de final del Mundial de Clubes.

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