Vida socialEn medio del desastre en Arequipa, Martín Palo García, policía retirado, salvó la memoría de una colección de revistas que hace 40 años lo acompañan. Esta es su historia, entre el barro del huaico y la desgracia que golpea al sur del país con torrenciales lluvias.
En medio del desastre en Arequipa, Martín Palo García, policía retirado, salvó la memoría de una colección de revistas que hace 40 años lo acompañan. Esta es su historia, entre el barro del huaico y la desgracia que golpea al sur del país con torrenciales lluvias.
En Arequipa, cuando llueve con furia, las torrenterras dejan de ser cauces silenciosos y se convierten en cicatrices abiertas. La llamada Ciudad Blanca lo ha vuelto a sentir en las últimas semanas: lluvias intensas, barro bajando desde las partes altas y vecinos mirando cómo el agua invade lo que antes era hogar.
En el distrito de Yanahuara, en la zona de Umacollo, el Complejo Habitacional Flora Tristán fue uno de los puntos golpeados por el desborde de la torrentera Chullo. El agua avanzó sin pedir permiso y alcanzó al menos a 50 viviendas. Entre ellas, la de Martín Palo García, un expolicía que nunca imaginó que el peor enemigo sería el barro ingresando a su hogar.

La escena fue la misma que se repite en cada desastre: muebles dañados, puertas abiertas, vecinos corriendo de un lado a otro intentando rescatar algo antes de que el agua lo cubra todo.
Martín Palo García entró a su vivienda inundada con el objetivo de salvar todo lo que se podía. Fue así que pudo rescatar una colección que guarda desde hace cuatro décadas, que resistió al paso del tiempo y que esa tarde debía sobrevivir también al agua.
Se trata de la colección completa de la revista DT Mundial 86, una serie de publicaciones que narran —con fotos, crónicas y estadísticas— la historia del Mundial de México 1986. Un torneo que el fútbol recuerda por una figura que parece eterna: Diego Armando Maradona.
Entre esas páginas está el relato de su consagración con la selección argentina. El Mundial de la “Mano de Dios”. El del gol imposible a Inglaterra. El de un capitán levantando la Copa del Mundo en el Estadio Azteca.

Todo eso estaba guardado en la casa de Palo García. Y todo eso estuvo a punto de perderse. El expolicía logró sacar las revistas del agua antes de que el daño fuera irreversible. Hoy reposan húmedas, extendidas, esperando un proceso casi artesanal de salvación.
“Hoy solo espera a que seque para no perderlos. Porque si los mueve, se pegan y adiós colección”, le contó una fuente cercana al autor de esta nota.
Las revistas permanecen inmóviles, como si también entendieran que cualquier movimiento puede ser el final. Cuarenta años de historia comprimidos en papel frágil que ahora pelea otra batalla: la del tiempo contra la humedad.
En una ciudad que estos días cuenta pérdidas, la casa de Martín Palo García guarda una pequeña victoria. No es una victoria contra la lluvia ni contra el barro. Es una victoria contra el olvido.
Porque mientras esas páginas logren secarse, también seguirá intacta la memoria de aquel Mundial en el que Maradona jugó como si el fútbol fuera suyo.
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.








