FarándulaFue todo lo que podía ser un futbolista adolescente que cumplió años, pero nunca envejecía: pistero, calichín, profesional, seleccionado, entrenador, columnista, ácido, renegón, papá, abuelo, símbolo, actor de Risas y Salsa, ídolo, gigantografía, bandera. Le faltaba ser inmortal, hasta que la noche del martes, tras una penosa y larga enfermedad, hizo también ese check.
Fue todo lo que podía ser un futbolista adolescente que cumplió años, pero nunca envejecía: pistero, calichín, profesional, seleccionado, entrenador, columnista, ácido, renegón, papá, abuelo, símbolo, actor de Risas y Salsa, ídolo, gigantografía, bandera. Le faltaba ser inmortal, hasta que la noche del martes, tras una penosa y larga enfermedad, hizo también ese check.
MIRA: Roberto Chale, el hombre que escondía la pelota y la ponía dónde quería. Así jugaba el Niño Terrible | VIDEO
Roberto Chale Olarte ha fallecido y con él se va una historia escrita que podría llenar una biblioteca. Fue tres veces campeón con la U, una con Defensor, en su etapa de Niño Terrible, más o menos, una década en la que se presentó ante el mundo como un mediocampista ofensivo que, más que patear la pelota, acariciaba. Cómo técnico, fue tricampeón con la U, cuando ya había dejado los pantalones cortos y usaba buzo Prime en XL, y dirigió a la selección para la Eliminatoria del mundial México 86, que para los peruanos de mi generación se resume en el partido contra Argentina en Lima, la tarde en que Reyna anuló a Maradona y él, Chale, se inventó todo en un vuelo a Venezuela.
En sus años más gloriosos, repetía, fue al primer mundial a colores, jugó 4 partidos, hizo un gol -a Marruecos, tras zig zag- y volvió a Lima con la sensación -me explicó una tarde de pandemia, vía WhatsApp- que sí nacía 30 años después sería “tan millonario como Pizarro” y “más histórico que Paolo”. Era así, con la autoestima por encima del promedio, con el dardo apuntándote en la cabeza y con la sabiduría que a veces rompe los límites: se sabía bueno. Y sabía que los demás lo sabían.
El Club Universitario de Deportes lamenta el sensible fallecimiento de Don Roberto Chale Olarte, leyenda crema que fue 3 veces campeón nacional como futbolista y 2 como director técnico.
— Universitario (@Universitario) September 11, 2024
¡Descanse en paz, Maestro! 👨🏫⚽️🕊️ pic.twitter.com/21gzcfT5fg
Su biografía se puede explicar desde la geografía limeña que es, según cómo se mire, o muy pueblerina o muy cosmopolita. El barrio y el Interbarrios. Magdalena, Breña y el Potao. Allá afuera se aprende dribleando postes, recibiendo patadas, y se cultiva la personalidad, eso que se tiene o no se tiene. Eso sí, no se hacen pesas ni dietas.
En 1970, su primer y único Mundial, Roberto Chale jugó un partidazo ante Bulgaria con esa misma desfachatez de cuando era quinceañero, su sello. “El peruano se asocia -decía-, le gusta jugar con alguien, entretenerse con alguien”. En el medio, jugaba a jugar, sin responsabilidad de marca porque para eso no fue educado. A los 27 minutos de aquel partido con Bulgaria, mientras por ahí desfilaba, ya tenía la camiseta fuera del short -el único de los 22- como prueba de su rebeldía. Y la sonrisa que le achinaba los ojos y le hacía mostrar las muelas. Tenía 25 años, pues. Hizo tantas paredes en ese mundial que la cancha parecía un condominio. Es más, ese podría haber sido su tercer apellido.
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Roberto Chale en su faceta antagónica. Aplicado y atento, tratando de descifrar el portuñol del DT Didí. (Foto: Archivo histórico El Comercio)
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Chale, a estas características le sumó su temperamento que a nivel de club calzó con la famosa garra crema y con ello se erigió en uno de los ídolos inolvidables de Universitario de Deportes. (Foto GEC Archivo Histórico)
Roberto Chale, entrenador de la selección peruana de fútbol, saluda al entonces todavía presidente Fernando Belaunde Terry. También aparecen Eusebio Acasuzo (extremo izquierdo) y a José Velásquez, detrás de Challe(Foto: El Comercio)
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Posteriormente juega en Sport Boys los años 1974 y 1975, Sporting Cristal 1976, Universidad Católica de Ecuador 1978 y 1979, finalizando su carrera como futbolista el año 1980 en Universitario de Deportes. (Foto GEC Archivo Histórico)
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El año 1971 es contratado por el Defensor Lima que armó un cuadro poderoso gracias al apoyo económico de Luis Banchero Rossi, en el equipo de los carasucias estuvo hasta el año 1973 obteniendo el campeonato de ese año. (Foto GEC Archivo Histórico)
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El 23 de junio de 1985, logramos nuestro último triunfo por Eliminatoria gracias a un gol anotado por Juan Carlos Oblitas a los 7 minutos del primer tiempo. En este partido Luis Reyna se encargó de marcar a Diego Armando Maradona con una estrategia elaborado por el entrenador Roberto Chale que anuló al astro del fútbol. (Foto GEC Archivo Histórico).

Roberto Chale fue varias veces técnico de Universitario y logró dos títulos nacionales con el cuadro crema en 1999 y 2000.
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El 17 de julio de 1965 debutó en el fútbol profesional con la camiseta del Centro Iqueño a los 19 años, anotando dos goles en el triunfo sobre Ciclista Lima. A fines de ese año es contratado por Universitario, donde jugó en una primera etapa hasta 1970. Obtuvo los campeonatos de 1966, 1967 y 1969. (Foto GEC Archivo Histórico)
Roberto Chale también ha tenido la oportunidad de dirigir la Selección Peruana: Eliminatorias para el Mundial de México 86. En 1985 reemplazó a Moisés Barack y estuvo a punto de clasificarnos al Mundial, luego de vencer 1-0 en Lima a Argentina, con la recordada marca a Diego Maradona diseñada por él. Sin embargo, en el partido de vuelta jugado en Buenos Aires, tras ir ganando por 2-1 hasta los 81 minutos, Ricardo Gareca anotó el empate y nos eliminó de la justa mundialista. Al año siguiente, Argentina alzó la Copa del Mundo por segunda vez. (Foto GEC Archivo Histórico)

Roberto Chale.
“Nunca me fui de Lima, ni pensaba en Europa, yo aquí estaba cómodo. Toto Terry decía que ni siquiera en París encuentras lo que aquí sí. Y yo le hice caso, jeje”, se reía, en los últimos años, como si el fútbol no fuera profesión sino hobbie. Y como él mismo decía y todos lo sabemos, en lugar de ser un megaprofesional del fútbol, decidió solo ser un hombre feliz. Hasta los 77 años de edad. Feliz nomás.
Y los hombres felices no deberían morirse.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.


















