Roberto Martínez: lo que no dijo en El Valor de la Verdad (I)
Roberto Martínez: lo que no dijo en El Valor de la Verdad (I)
Redacción EC

En sus columnas publicadas en el suplemento entre los años 2009 y 2011, relató una serie de anécdotas de vestuario que incluían muchas veces a . El ex capitán de Unviersitario no pudo contar todas sus historias en . Aquí algunas que se quedaron fuera del programa.

EL 'DOBLE'

Año 1997.
Roberto Martínez cerró su ciclo en Universitario y fichó por Boys. Su presencia generó expectativa no solo dentro del campo. Una mañana, las calles del Callao aparecieron llenas de volantes que anunciaban la presencia del futbolista en una pollada de un conocido barrio.

Hubo tal interés por su llegada que incluso algunos aseguraron que Martínez iría acompañado por su esposa, la animadora de televisión Gisela Valcárcel. Las tarjetas para la reunión social se acabaron y era tal la trascendencia que la noticia llegó hasta los entrenamientos del club. Uno de los jugadores puso al tanto a Roberto.

-¿Es verdad que el domingo vas a una pollada del Callao?

-Yo no sé nada, nadie me llamó.

-Mira, acá tengo una tarjeta que te anuncia.

Martínez miró confundido y se fue.

El domingo por la noche, el evento era un éxito para los organizadores. Vendían gran cantidad de pollos y bebidas. De pronto la salsa dejó de sonar y el animador tomó el micrófono: "Señoras y señores, llegó el momento de presentar a nuestro invitado, del querido Sport Boys con ustedes Robeeeeerto Maaaartínez".

Cuando apareció el futbolista, un silencio se apoderó del lugar. Quien ingresó era Roberto Martínez Troncoso, joven zaguero rosado que entrenaba con el plantel profesional. Roberto Martínez Vera Tudela nunca apareció y menos la popular Gisela. Los presentes, algunos de ellos con varios tragos de más, la emprendieron con Martínez Troncoso, quien tuvo que huir corriendo para no ser linchado.

GIANMARCO NO ES PARTE DE ESTE JUEGO

Hace algunos años, ex futbolistas peruanos se reunían una vez por semana a jugar un partido de fútbol 7 en una cancha de Casuarinas. José del Solar y Roberto Martínez eran los ex futbolistas más famosos y entusiastas que jugaban cada semana. Ambos eran los que se encargaban de convocar los equipos de siete jugadores por lado. Lógicamente, la presencia de los técnicos o futbolistas estaba supeditada a sus trabajos profesionales. Entre los más conocidos ex jugadores que asistían se puede mencionar a Juan Reynoso, Flavio Maestri, Alfonso Yáñez, José Pereda, Miguel Miranda y Roger Serrano, todos ellos seleccionados alguna vez. Incluso en una oportunidad fue invitado Paolo Guerrero cuando vino de vacaciones desde Alemania.

En una oportunidad, enterado de que estaba en Lima, que le agradaba hacer deporte y que era un fanático de la 'U', Roberto Martínez invitó a participar al gran Gian Marco, cantautor peruano famoso internacionalmente y que en varias entrevistas había declarado que iba al estadio a verlo jugar con la número '8' crema. El buen Gian Marco llegó emocionado y puntual, y comenzó a realizar ejercicios de calentamiento. "Físicamente estoy diez puntos", comentó mientras trotaba por el borde de la cancha de Deporcentro. Martínez lo eligió entre los siete de su equipo.

Cuando la pelota se echó a rodar, efectivamente Gian Marco demostró estar en buen estado. Corrió todos los balones, presionó a los contrarios para marcar y recuperó la pelota varias veces, aunque no tardó mucho tiempo en volverla a perder. Con posesión, el destacado cantante quiso impresionar e intentó una y otra vez realizar lujos: tacos, huachas y gambetas. Terminó desesperando a sus compañeros, principalmente a Roberto Martínez.

Finalmente, el equipo de Roberto y Gian Marco perdió el partido, lo que dejó molesto al ex capitán de Universitario, quien renegando fue a cambiarse. Antes de retirarse, al momento de despedirse, Martínez se acercó al ídolo musical y lo tomó del hombro:

-De verdad que nos da mucho gusto que vengas, eres un grande de la música, te encanta el fútbol y te recibimos muy bien... Pero, por favor, a la hora de jugar, haz la simple, dásela al que está más cerca -explicó Roberto y siguió hablando. Gian Marco solo miraba sorprendido y no se animó a responder.

-Para que entiendas, es cómo si yo me metiera a un concierto tuyo y me pusiera a agarrar la guitarra o la batería, no, pues; a lo mucho yo te puedo acompañar con las palmas, hasta con los coros si quieres. Eso eres tú acá: el coro, las figuras son los otros...

Los demás jugadores no podían creer que la calentura de Martínez diera para tanto y miraron hacia otra parte como si no escucharan. Gian Marco lo entendió rápidamente. Desde esa oportunidad corría, quitaba la pelota y se la entregaba pronto a los que mejor jugaban. Su presencia en estos tradicionales encuentros de cada semana se hizo habitual y ya nadie criticó su desempeño. Ahora, por las ocupaciones profesionales de la mayoría, los partidos ya no se disputan frecuentemente. Sin embargo, cada vez que se juntan no se puede dejar de recordar el día que Martínez 'cuadró' al gran Gian Marco. A Roberto, como a cualquier ex futbolista profesional, no le gusta perder nunca, ni siquiera las pichangas.

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