Por Marco Quilca León

Su rostro reflejó lo que sucedió en la tarde del domingo en el estadio Carlos Vidaurre García de Tarapoto. O mejor dicho, reflejó la maldad, el desinterés y la desfachatez de un grupo de dirigentes que, por suerte, ya no estarán más en la primera división del fútbol peruano. Se llama Diego Armando, como Maradona, aunque su puesto es opuesto al de la leyenda argentina: es portero. Tiene 19 años y el fin de semana cumplió su sueño de debut profesionalmente, aunque el contexto no fue el que se imaginaban cada vez que regresaba a casa cansado después de las sesiones de entrenamiento.

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