Por Carlos Lázaro

Paulo Autuori volvió a La Florida cuando el ruido era ensordecedor y el orden, una urgencia. A mediados de abril del año pasado regresó al club con el que fue campeón en 2002, en medio de un escenario caótico que exigía algo más que resultados inmediatos. Enderezó el rumbo de Sporting Cristal, pero el título volvió a quedar lejos y el equipo del Rímac cerró la temporada acumulando su quinto año sin festejos. Hoy, lejos de los focos, el técnico brasileño trabaja en silencio para imponer su idea y reconstruir, desde dentro, el camino hacia el objetivo.

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