WUFPaulo Autuori volvió a La Florida cuando el ruido era ensordecedor y el orden, una urgencia. A mediados de abril del año pasado regresó al club con el que fue campeón en 2002, en medio de un escenario caótico que exigía algo más que resultados inmediatos. Enderezó el rumbo de Sporting Cristal, pero el título volvió a quedar lejos y el equipo del Rímac cerró la temporada acumulando su quinto año sin festejos. Hoy, lejos de los focos, el técnico brasileño trabaja en silencio para imponer su idea y reconstruir, desde dentro, el camino hacia el objetivo.
El entrenador brasileño de 69 años no es de los entrenadores que inflaman la expectativa ni prometen títulos en cada conferencia. No vende ilusión desde el micrófono ni cree en atajos rimbombantes. Su discurso —incómodo para parte del hincha— se apoya en convicciones: el trabajo colectivo por encima de las figuras, la idea antes que el nombre propio, la certeza de que ni siquiera el mejor fichaje garantiza campeonatos. Confía en lo que tiene, en su plantel, en los jóvenes, y desde ahí construye. Esa misma coherencia lo lleva a mirar más allá de Sporting Cristal y a hablar, sin rodeos, de los problemas estructurales del fútbol peruano, una voz autorizada que no busca agradar, sino advertir y encontrar lo mejor para nuestro balompié.
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Usted ha dicho que el fútbol peruano “va hacia atrás”. ¿En qué se basa para afirmarlo?
No es una opinión personal ni una sensación. Es un análisis de hechos concretos. Cuando uno mira hacia atrás, había situaciones que hoy ya no existen y que eran importantes para el desarrollo. Cuando llegué al Perú en el 2001, por ejemplo, existía la obligación de convocar uno o dos jugadores jóvenes. Eso no garantizaba nada por sí solo, pero obligaba a los clubes a crear mecanismos, a pensar en el futuro, a preparar jugadores. Hoy eso desapareció y no fue reemplazado por algo mejor. Entonces, sin planificación y sin mecanismos claros, el fútbol no crece. Por eso digo que estoy muy preocupado por el fútbol peruano.
¿Cuánto influye el desorden del torneo local en ese retroceso?
Influye muchísimo. Hemos tenido torneos que no paraban, clubes que se retiraban a mitad de competencia, decisiones que se tomaban sin explicar nada. He ido a jugar a Sullana hace años y el estadio sigue exactamente igual. Entonces uno se pregunta: ¿cómo es posible que no haya cambios? ¿Cómo se pretende crecer si ni siquiera se respeta la competencia? Cuando uno no respeta las localías, va a herir la verdad deportiva porque no hay una equidad. Eso no es bueno. Pero sí yo acá estoy como objetivo ganar, sí o sí, de cualquier manera, y tengo que hacerlo metiendo a los demás debajo, eso es lo que pasa en el fútbol peruano.
¿La falta de infraestructura es uno de los grandes problemas del fútbol peruano?
Es como si todo estuviera excelente, pero internamente el Perú está por debajo a nivel de estructura organizacional, de infraestructura de países vecinos de acá [de la región] y crees que solo trayendo jugadores vas a solucionar. Entonces, toda la culpa le echan del mal del fútbol peruano a los jugadores, a los entrenadores, pero qué se hace para mejorar, aumentando el cupo de jugadores extranjeros. Es cierto. No hay lógica. Si tiene un poquito de claridad no hay lógica. Toman una decisión contraria contra el fútbol peruano, por qué, por intereses.
Qué clase de recambio es este, qué garantía uno tiene, si no abre un espacio para que un jugador joven juegue un solo partido en la competencia. Estas no son opiniones mías, son hechos. Falta unidad para entender esto. Son intereses.
¿Por qué la selección es tan importante para el crecimiento del fútbol peruano?
Porque la selección te da visibilidad. Nadie en Europa ve el torneo peruano por interés del hincha, ni siquiera el brasileño o el argentino. Los scouts miran jugadores, sí, pero la imagen de un país la construye la selección. Cuando la selección va a un Mundial o compite bien, la percepción del fútbol del país cambia. Por eso el trabajo que se hizo para clasificar fue tan importante. Pero acá nosotros estamos esperando que Alianza, la ‘U’, Cristal puedan hacer una buena temporada en la Libertadores, una buena campaña en la Libertadores. Es circunstancial. Quiero ver este año y el próximo año si la ‘U’ y Alianza van a repetir lo que hicieron.
¿Siente que ese contexto favorable se desaprovechó tras el Mundial?
Sí. Después del Mundial había un ambiente interno y externo ideal para tomar decisiones importantes. Había unión, respaldo, credibilidad. Ese era el momento para fortalecer estructuras, para pensar a largo plazo. No se hizo y hoy estamos pagando eso. No se puede vivir eternamente de haber ido a un Mundial. El contexto cambia y hay que adaptarse.

Usted ha sido muy crítico con el aumento del séptimo cupo de extranjeros...
Porque va directamente contra el desarrollo del futbolista peruano. Es un crimen para el fútbol peruano. ¿Cómo vamos a hablar de recambio generacional si abrimos siete cupos de extranjeros? ¿Dónde juega el joven? ¿Cómo se forma, cómo compite? Después nos preguntamos por qué no hay jugadores influyentes y la respuesta está en estas decisiones que se toman sin pensar en el futuro.
Hoy no hay futbolistas peruanos influyentes a nivel internacional...
Es una consecuencia. Dígame hoy un jugador peruano realmente influyente en el escenario internacional. Ninguno. Antes siempre hubo. Hoy estamos esperando que aparezcan solos, como si fueran a brotar del suelo, pero sin trabajo serio eso no va a pasar.
¿Quiénes son responsables de esta situación?
Todos. Dirigentes, entrenadores, jugadores, hinchas y prensa. El hincha quiere ganar hoy, quiere siete extranjeros, y después exige que la selección gane. No se puede querer todo sin construir nada. La responsabilidad es compartida y la reflexión también debería serlo.
¿Cómo convive su preocupación por el fútbol peruano con su rol en Sporting Cristal?
Mi mirada no es solo para Cristal, es para todo el fútbol peruano. Hablar de estas cosas quizá no siempre beneficia al club, pero nadie me va a quitar el derecho de hablar de hechos. Mis intereses personales no son importantes; lo importante son las necesidades del fútbol y de las instituciones.
¿Qué modelo de trabajo busca impulsar en Cristal?
Un modelo colectivo. Yo no creo en el protagonismo del entrenador. El club tiene que estar por encima de cualquier persona, jugador o entrenador. Hay que construir procesos para que cuando uno se vaya, algo quede y se pueda continuar compitiendo y ganando.

Cuando volvió a Cristal muchos pedían que le entreguen hasta las llaves del club...
Pero eso es absurdo. Yo he trabajado en otras funciones en Brasil y no permito que un entrenador llegue a imponer todo. El entrenador participa, no manda solo. Se construye con directivos, staff y jugadores, pensando siempre en el club y no en una figura.
¿Cómo se toman las decisiones sobre refuerzos?
Siempre en conjunto. Yo nunca llego a un club diciendo “quiero a este jugador” sin análisis colectivo. El club no puede quedar preso de una decisión individual, porque después el entrenador se va y el problema queda.
¿Busca dejar más que triunfos en La Florida?
Quiero dejar algo sostenible. No solo victorias. Procesos, ideas, una forma de trabajar. Yo ya participé en campañas victoriosas y eso me da tranquilidad, pero lo más importante es lo que queda para el futuro.
Tras lo ocurrido la temporada pasada, ¿qué deben corregir?
Tenemos que ser más fuertes anímicamente. Hubo momentos en los que reaccionamos mal como pasó luego de lo sucedido con Binacional. A partir de ahí, nosotros en la cancha, como grupo de trabajo, reaccionamos mal porque fuimos débiles anímicamente para entender que eso no debía afectarnos, porque estábamos bien. Eso es algo que tenemos que trabajar este año. Porque hicimos cosas buenas, sembramos cosas interesantes, pero tuvimos muchas cosas malas, pero ya reflexionamos sobre eso.
En un club como Cristal, ¿cómo se maneja la presión por el título?
El título es una obligación implícita. No hace falta repetirlo todos los días. Todos los que entran a Cristal saben que tienen que pelear el campeonato. La presión es parte del fútbol y quien no tiene espalda para aguantarla, no puede estar en este ambiente. Hay que trabajar y prepararse para ese tema. Ahora, también, para mí esas cosas son clichés, para mí, todos los años.
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