Por José Antonio Bragayrac

Con apenas un par de días de entrenamiento era poco, poquísimo lo que Zé Ricardo podía hacer desde lo táctico. Pero mucho, tal vez lo suficiente, aquello que era probable cambiar desde el espíritu, desde lo mental. Y así lo hizo. Cambió, eso sí, el sistema, un 4-4-2, e hizo reaccionar a un equipo que hasta hace unas horas parecía vencido por sus limitaciones para un 1-0 dramático que dejó los tres primeros puntos para Cristal en la Libertadores y a un héroe impesando: Vizeu.

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