Por Carlos Lázaro

Como futbolista destacaba por su inteligente desplazamiento en el campo, por sus bicicletas, de los imprevisibles dribblings, por estos inesperados cambios de ritmos, de velocidad. Una riqueza técnica, con gol, que se forjó en La Florida y que se convirtió no solo en una leyenda de Sporting Cristal, sino del fútbol peruano. Hoy, su segundo hogar, en el Rímac, atraviesa una crisis deportiva e institucional que ha decidido afrontarla. Julio César Uribe debe estar frente a uno de sus mayores desafíos deportivos, pero como en su etapa como jugador o como director técnico, asume con responsabilidad, pero sobre todo, con amor, el cargo deportivo más importante del club que forma parte de su corazón: Director General de Fútbol.

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