Por José Antonio Bragayrac

Tres partidos en siete días parece haber sido demasiado para las piernas de Sporting Cristal. El rigor se hace aún mayor teniendo en cuenta un detalle: tener que lidiar con el poderoso Palmeiras de visitante y seis días después intentar no sofocarse en la calurosa plaza de Sullana. Jugar a 38 grados hizo efecto en un plantel al que decían -y quizá siguen diciendo- no le hace falta refuerzos. En esta última semana, sin embargo, le hizo falta todo: refuerzos, variantes, juego y resultados.

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