Suárez y la urgente revolución que necesita Universitario
Suárez y la urgente revolución que necesita Universitario
Francisco Sanz Gutiérrez

Por cuarta vez desde su llegada al país, se sentará hoy en la tribuna para ver a Universitario de Deportes. Con los galones de los que llega cargado, el técnico colombiano sigue haciendo esperar a los hinchas que ya quieren sentarlo en el banco. Lo que no se sabe es si está tomando tiempo e impulso para irse corriendo o para dar un golpe de mano que cambie todo. Que buena falta hace.

A estas alturas, la paciencia ya se ha agotado con jugadores como Toño Gonzales –que encima sea capitán da la medida exacta del trágico presente crema–, Ampuero, Duarte, Alemanno o Quiñones. 

Y los de buen pie como Christofer Gonzales o Flores andan idos y desubicados en la cancha, sin asumir el rol que les toca en un equipo que muestra un nivel indecente

Indecente incluso para el menesteroso medio local, lo que ya es decir bastante. Ahí está el Torneo del Inca con números lapidarios (tres triunfos y cinco derrotas en un grupo asequible) y una caída  ante un cuadro de Segunda División. En medio, una pobrísima presentación ante una Universidad Católica (Chile) llena de juveniles.

En el choque contra los ‘cruzados’  se alabó a Siucho y Huamantica por su aporte de frescura. Vamos, si queremos frescura nos damos un chapuzón en la playa o nos tomamos un helado. Nadie duda de que son jóvenes –18 años ambos– con condiciones, pero en Universitario (como en Alianza o Cristal) el nivel de exigencia es máximo. Hay que aportar gol y definición, no solo quiebres e  insinuaciones. Por cierto, los tantos de la Católica los hicieron Vargas y Monreal, los dos de 17 años. 

La contratación de Suárez ha sido el gran –¿único?– acierto de la ‘U’ en lo que va del 2015. Uno sospecha que está ante el trabajo más duro de su carrera: ordenar la casa y resucitar al muerto.

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