Por Jasson Curi Chang

La Navidad de 2025 encuentra a Edison Flores en un lugar que le es familiar y, a la vez, excepcional. Familiar porque vuelve a cerrar un año vestido de crema, rodeado de afectos, rutinas y silencios compartidos. Excepcional porque lo hace como tricampeón con Universitario de Deportes, integrante de un equipo que ya no discute su lugar en la historia reciente de la Liga 1. En ese vestuario que aprendió a ganar sin estridencias, Flores es algo más que un futbolista: es un punto de equilibrio, un traductor de emociones, un líder que entiende que los títulos también se sostienen desde lo humano.

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