Comizzo es el gran responsable de esta nueva alegría de la 'U': heredó un plantel rico y lo potenció. Imposible olvidarnos de su casaca. FOTO: TW Eduardo Combe.
Comizzo es el gran responsable de esta nueva alegría de la 'U': heredó un plantel rico y lo potenció. Imposible olvidarnos de su casaca. FOTO: TW Eduardo Combe.
Miguel Villegas

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Los equipos que ganan se interpretan. Se les imita. Lo bueno sirve para crecer y lo malo para pulir. es el virtual ganador de la Fase 1 de la Liga profesional 2020 -también podría llamársele Apertura- y aunque ha sido una celebración privada -ni siquiera pudieron estar Goyo Bernales y Juan Pajuelo, los asistentes de Comizzo-, esos gritos en el vestuario del estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos son un maravilloso soundtrack para sus hinchas, los viejos y los nuevos, que todos los días escuchan la cruel sentencia sobre la inminente desaparición del club más campeón del Perú.

Imagínense si fuera un club ordenado, sin deudas monstruosas, sin administraciones intolerantes. Sin tantos enemigos.

Así es Universitario 2020.

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Diego Chávez y los otros

Tenía 26 años y pesaba 92 kilos. Con esas piernas chuecas de futbolista y ese pasado pesado, Diego Chávez llegó a Campo Mar para recibir la última oportunidad de su carrera como futbolista. En la 'U', su casa, y con un técnico que sabe llegar, Gregorio Pérez. Hacía unas semanas le había hablado el Puma Carranza. Una carajeada. Era verano y el lateral derecho volvió al club como invitado, con la única oferta de ponerse a punto físicamente. Bajar 12-15 kilos. Ese fue siempre su calvario: el peso. Y su cómplice, la noche. Alguna vez, Néstor Bonillo le habló de eso pues estaba en los planes para ir a la Copa América Centenario con Perú. A los 20 años campeón con Universitario, se puede ir al Tambo a comprar cervezas y papitas fritas para impresionar a los amigos. Casi a los 30 ya no.

y él se quedó entrenando, a doble turno. Se puso finito, a competir con el capitán de la 'U' Aldo Corzo, nada menos. Puesto así, la única forma de que Chávez juegue era si Corzo se iba del club o si él, el hijo de los Chávez Ramos volviera a ser ese marcador del 2013, cuando salió campeón con Ángel Comizzo, a todas luces su padre futbolístico. O sea, un milagro o un milagro. Si había que apartarse de algunas amistades que son enemistades, mejor. Si había que dejar sangre en la cancha en un partido contra UTC, pues se hacía. Y luego, esperar un milagro.

Y parece que existen.

Diego Chávez en verano. Así llegó al club, con la única promesa de ponerse a punto. Y lo hizo. Foto: GEC.
Diego Chávez en verano. Así llegó al club, con la única promesa de ponerse a punto. Y lo hizo. Foto: GEC.

Un grupo de fierro

La cuarentena ha juntado familias o las ha destruido. Es natural: los horarios cambian, las rutinas chocan y los objetivos no son siempre lo mismos. En la 'U', en esta 'U' de crisis permanente, el aislamiento social sirvió para estrechar vínculos y, desde sus departamentos en Lima o las casas en Montevideo de Jona Dos Santos, Tito Urruti y Federico Alonso, alimentar un espíritu de revancha que ha pasado casi desapercibido: el Clausura 2019 estaba a un gol y lo perdieron. En los primeros días de pretemporada en Campo Mar, en diciembre del año pasado, el plantel de Universitario se comprometió a dos cosas: 1) Nunca hablar de este tema en público. 2) Corregir en los entrenamientos las fisuras del año pasado. Para eso sirvió que la base se quedara -Carvallo, Corzo, Alfageme, Hohberg, Quintero-, que casi no hubiese tiempo de lamentos -la Libertadores estaba encima y dos después después de Navidad se pusieron a trabajar- y que todos los refuerzos del plantel elevaran la competencia.

¿Por qué es bueno un grupo? Hace unas semanas, “Tenemos buena relación todos, nos hablamos, chateamos. La convivencia es buena. Mantener la base del año pasado fue importante, aunque no nos alcanzó. Y hemos hecho como una burbuja para protegernos”. Dijo burbuja, pero pudo decir búnker. La frase tiene sentido cuando se conocen detalles del vestuario, o fotos como la de anoche tras el 3-1 ante UTC, tan dejavú del título nacional 2013 con Ángel Comizzo: como a Hohberg le gustan los videojuegos, ha formado una comunidad de personalidades aparentemente distantes entre sí: con Morales y De la Cruz -dos suplentes-, Quintero y Millán -dos extranjeros- y Succar -el otro 9-. Como Carvallo y Corzo son los capitanes ausentes por la selección, anoche se juntaron en una de las habitaciones del Miraflores Park Plaza apenas terminó el partido y mandaron un storie en IG para sumarse a la alegría del plantel. Como corresponde, desde Valverde hasta Dos Santos, desde Santillán hasta Barreto, desde Comizzo hasta Zapatito Mario Vega, todos cantaron en el vestuario la polka crema, el Himno de la 'U', y luego se fueron a dormir. Por ellos y por los que no pueden ser ellos. Y como esto no termina hasta que termina, el cuerpo técnico ordenó práctica hoy 8 a.m. en Lurín y todos fueron felices. Miren la foto:

PD. Lo que corre Alberto Quintero este 2020. Lo solidario que es. Tiene 31 años pero cada tarde que es titular corre como si allá, a donde quiere llegar con sus pasos, estuviera el premio de la casa para sus padres, el eterno sueño del juvenil.

Los uruguayos

La ‘U’ no tenía un central extranjero así desde Galván o un goleador total desde Vilallonga. Iría hasta Asteggiano o Baroni, pero esa es frase de mi viejo. En diciembre, el equipo crema tenía que reforzarse en el sentido más efectivo de la palabra y lo hizo. Los seis que llegaron han sido determinantes: Alex Succar, Iván Santillán, Donald Millán y los tres uruguayos, Jonathan Dos Santos (10 goles), Federico Alonso y Tito Urruti. Sobre Jona y Alonso está dicho todo (y ), salvo el sentido de pertenencia que desde el primer día ambos descubrieron con el club. Un empleado le regaló al entonces técnico Gregorio Pérez la enciclopedia de la ‘U’ del ingeniero Rafael Quirós y también la revisaron, para conocer la larga relación de amor que tenía el fútbol uruguayo con el crema. Llamaron a sus amigos -el Chapu Fernández, por ejemplo- y recibieron más info. Preguntaron por el gesto de juntar los dedos para hacer una U gigante, su significado, y el día del 5-0 a Muni lo hicieron. Y aunque es muy probable que en diciembre se vayan -los sueldos por los que llegaron hoy se han duplicado y ni así son millones-, Dos Santos y Alonso pusieron ya las primeras letras de sus apellidos en el museo de la memoria del club. Hoy están lesionados (Jona vuelve en dos partidos y Alonso debe esperar) pero el grupo, apenas terminó la ceremonia de premiación de la Fase 1 de la Liga, fue hasta la tribuna de San Marcos a entregarles el trofeo.

Imagínense si esto se repite en diciembre.

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Alonso, Dos Santos y Urruti, los uruguayos que llegaron este año a Universitario y ya consiguieron el primer objetivo: ganar la Fase 1. (Foto: Liga 1)
Alonso, Dos Santos y Urruti, los uruguayos que llegaron este año a Universitario y ya consiguieron el primer objetivo: ganar la Fase 1. (Foto: Liga 1)

La casaca de Comizzo

“La necesito para mis finales”. “Quiero tenerla para arreglar mi vida”. “Qué buen nombre de banda de rock hardcore sería La Casaca de Comizzo”. Parece una pata de conejo, una estampita, un rezo. Es la imagen de la 'U' en el semestre: , su casaca de plumas negra y fucsia en degradé, un manto de protección que usó en todas las fechas del campeonato Fase 1 ex Apertura que le tocó dirigir. Como el 2013, ese saco negro que estuvo en el Monumental y en Huancayo, en los play off. La casaca cábala se la regaló su hijo antes de salir rumbo a Perú, en Reconquista, según dijo la noche del martes, ya campeón con su equipo. Mundialista con Argentina en Italia 90, y dirigido por el entrenador más cabulero de la historia -Carlos Salvador Bilardo-, Comizzo tiene una larga lista de detalles que no cambia por nada: la música del vestuario, su lugar en el bus -que ayer chocó, por cierto, cerca a Pershing- y el casacón que usa a la hora de dirigir los partidos, guardada celosamente en su carry on. “Que no se la saque nunca”, dijo Alonso hace unos días. “Por si acaso, que la use siempre”, contó Hohberg. Los campeones se forjan con juego, trabajo, charlas, hombres y pequeñas curiosidades que a veces no se entienden. Eso hace la mística.

Mientras tanto, en Gamarra ya cosen lo que será el outfit del verano:

Celebración de Ángel Comizzo tras gol de Alonso ante Mannucci por Liga 1
Celebración de Ángel Comizzo tras gol de Alonso ante Mannucci por Liga 1
Ángel Comizzo y Jona Dos Santos. A finales del 2019 le faltó 9. Hoy tiene dos. Foto: GEC.
Ángel Comizzo y Jona Dos Santos. A finales del 2019 le faltó 9. Hoy tiene dos. Foto: GEC.

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