Por Jasson Curi Chang

Era el futbolista indispensable que, a finales del 2025, le dijo a El Comercio en Campomar: “Me gustaría terminar mi carrera aquí, en Universitario”. Hoy al cabo de algunos meses, de pronto, parece habitar un lugar invisible. Edison Flores conoce perfectamente ese extraño territorio. Hace apenas un tiempo era el hombre de los goles imposibles, el muchacho que aparecía cuando la camiseta pesaba más y el partido pedía héroes. Hoy entrena, concentra, mira los partidos desde el banco y, algunas veces, ni siquiera eso. En el Universitario de Héctor Cúper, el héroe del Matutazo se ha convertido en una pregunta.

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