Por Miguel Villegas

Habría que retroceder más de diez años para encontrar el dato: en 2014 la ADFP eligió a un mediocampista mixto como mejor futbolista del campeonato. Digamos que era, en realidad, un todocampista: Carlos Lobatón, usaba la 27, titular para Sergio Markarián en la selección y conocía cada rincón del estadio Alberto Gallardo como si él hubiese sembrado el césped. Encima, tenía el lujo del golazo cayéndosele del bolsillo. Por su movilidad, su pase, y su patada al gol, Loba representó aquel año lo más cercano que tenía el fútbol peruano a un volante moderno.

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