Por José Antonio Bragayrac

Como si se tratase de un amor que te ha fallado, el hincha aprecia los buenos momentos de la relación con Jorge Fossati pero ya no confía plenamente en él. Le cuesta resignarse a los errores de un técnico que, por momentos, es sabio y experimentado, pero que en escenarios más benevolentes termina siendo terco y obstinado con un planteamiento que parece condenar a su equipo a resultados innecesarios. Ayer, por ejemplo, con un 2-0 en contra impensado frente a un Juan Pablo II que en la previa parecía muy frágil y llegó al minuto 90 sintiéndose el Chelsea o el Real Madrid.

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