Por Marco Quilca León

A diferencia de otros puestos, en el delantero son los números los que hablan. El ’9’ puede hacer mil gambetas, tres mil huachas y cinco mil piruetas en el aire; pero si no hace goles, no sirve. Y en Universitario ese problema parece estar volviéndose crónico: aunque es muy pronto para la sentencia, este está camino a ser el tercer año en el que la elección del ’9’ falló.

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