Por Marco Quilca León

Rodrigo Ureña volvió al Estadio Monumental y recibió exactamente lo que esperaba de la tribuna: aplausos y el reconocimiento de una hinchada que nunca dejó de considerarlo uno de los pilares del tricampeonato crema. Lo que nadie imaginaba era que, minutos después del amistoso entre Universitario y Millonarios, el volante chileno abriría una herida que parecía cerrada con su salida del club.

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