Por Renato Cisneros

Dicen que las segundas temporadas no son buenas. Ni en el cine, ni en la política, ni en el amor. A veces, tampoco en el fútbol. Sin embargo, ahora que Jorge Fossati ha vuelto a vestirse con el buzo de la U, el hincha solo tiene pálpitos positivos. Primero, porque el técnico ha dirigido antes –hace nada, 2023– al ochenta por ciento del actual plantel crema; y segundo, porque ha regresado, no en una crisis, sino justo cuando el equipo ha comenzado a recobrar la esencia que durante los primeros tres meses del año parecía haber extraviado súbitamente. Ambos factores (el conocimiento del recurso humano y el alza de calidad del conjunto) hacen que hoy podamos acariciar con confianza el sueño del tricampeonato nacional, y demos crédito a la posibilidad de avanzar a octavos de final, y por qué no a cuartos, de la Copa Libertadores.

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