Por Jasson Curi Chang

Cuando faltan 25 minutos para el final y desde la zona técnica una voz desesperada logra decir: “Vengan, vengan. Vamos a reordenar al equipo”. ¿Qué significa? Uno. El partido es un desastre. Dos. Erraste el planteamiento. Tres. Pones el poco crédito que te queda en juego. Ya luego todo te termina golpeando de frente en la cara. Había dado dos pasos adelante y, ahora, retrocedió diez hacia atrás. Ese es el Universitario de Javier Rabanal en tres meses y medio de trabajo.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: