Por Pedro Ortiz Bisso

A finales del 2023, cuando se supo del interés de la federación para que Jorge Fossati sea el reemplazante de Juan Reynoso, un terremoto de grado 9 sacudió las emociones del hincha de Universitario. El DT de cabellos de leche, nariz prominente y voz pausada, que luego de que Calcaterra le pegara al arco miró al cielo para agradecer a Dios y que se había transformado en un hit tiktokero bailando desacompasadamente con Orejas Flores, quería abandonar el club. Sí, el mismo hombre que en tres días había convencido a una legión de treintañeros desconcertados que la fórmula del éxito era la presión alta y el 3-5-2. Sí, el señor con pinta de director de escuela primaria que hablaba de entrega y sacrificio por Universitario, quería plantarlos en vísperas del año del centenario. La traición empezaba a llevar su nombre.

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