Por Marco Quilca León

En tiempos en los que el fútbol suele premiar el espectáculo y la posesión, Héctor Cúper representa una escuela que no pide disculpas por priorizar el orden. Sus equipos no buscan seducir con lujos ni acumular pases para agradar a la tribuna. Prefieren otra cosa: cerrar espacios, resistir, interpretar el partido y golpear en el momento exacto. Durante más de tres décadas, esa conviccióon lo llevó a dirigir en la élite europea, a disputar dos finales consecutivas de la Champions League con Valencia y a clasificar a Selección de Egipto a un Mundial después de 28 años. Y es, justamente, la filosofía que atrae en Universitario de Deportes.

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