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Conoce al más grande coleccionista de la historia de Universitario [ENTREVISTA]

En el marco del aniversario 94° de Universitario de Deportes, descubre la historia de Miguel Reyes Gavilano, el personaje que ha coleccionado todos los objetos relacionados al cuadro crema

"La historia de la 'U' no tiene precio", por Miguel Villegas. (Foto: El Comercio)

"La historia de la 'U' no tiene precio", por Miguel Villegas. (Foto: El Comercio)

No me lo han contado: he visto a Miguel Reyes Gavilano cuidar camisetas, limpiar recortes de diarios, conservar fotografías de 1930 con la delicadeza de quien carga a un bebe. Es acaso uno de los mayores coleccionistas de objetos sobre la historia de la ‘U’. Es, en sí mismo, un museo, una biblioteca, un hincha de esos anónimos que hacen tanto por la ‘U’ como un ‘9’ goleador. En el aniversario 94 de Universitario, esta es su historia.

— ¿Es un lujo o una locura ser coleccionista en el Perú?

Pues… es una pasión. Yo soy hincha de Universitario y entiendo que no solo se es así cuando uno va al estadio: es necesario preservar y contarle a las nuevas generaciones lo que ha significado el club en estos 94 años de vida; no perder lo que nos pertenece que es nuestra historia.

— ¿También crees que Universitario es el club de fútbol más político y con los problemas más graves de resolver?

Sí. Lo es. Pero también es una pasión que nos moviliza a hacer cosas, desde distintos sectores de la hinchada, por recuperarlo.

— ¿Cómo te hiciste hincha?

A los 8, 9 años, mis primos me llevaron al Estadio Nacional a ver uno de esos famosos tripletes de inicios de los 80. Pero fue cuando mi papá me llevó a un clásico que me enamoré del color de la camiseta de la ‘U’. Y aunque hoy sea un hombre cuestionado, vi a Germán Leguía correr, defender a mi equipo y dije: “Yo quiero ser como él”.

— ¿Cuál fue el primer souvenir o recuerdo con el que tú dirías que se inicia tu colección?

Con el libro de Lorenzo Villanueva sobre Universitario. Me lo compró mi papá, a fines de los 80 y no dejaba de leerlo. Allí entendí que el fútbol se jugaba, pero también estaba escrito y que, además, representaba otros afectos en la vida cultural de un país. Todavía lo conservo, como una manera de agradecer cómo empezó todo.


— ¿Y qué fue lo primero que tú compraste?


Lo de todos, creo: las fotos que vendían en la puerta del Lolo o del Estadio Nacional. Las vinchas de cartón, las viseras. Siempre volvía a casa con algo. Pero recuerdo que lo primero que ahorré y conseguí fue el primer número de la revista “Pasión Popular”, que era un semanario hecho por hinchas que representaba lo que sentíamos. Que era rebelde y radical. Con el tiempo, ese primer número se convirtió en un objeto de culto en el mundo de la ‘U’.

— ¿Cómo es el circuito para conseguir estas cosas en Lima?

Es verdad que hay un mercado de antigüedades, digamos, oficial, pero también existen los vendedores, recolectores de cosas viejas que hallan rarezas en distintos distritos de Lima. Es parte de un rastreo de gente que vende sus cosas viejas, estantes llenos de libros, anaqueles repletos, en donde ellos buscan, literalmente, oro. Así conseguí hace 8 años, por ejemplo, un álbum familiar de fotos de don Luis de Souza Ferreyra, uno de los fundadores de Universitario [N. de R.: De Souza Ferreyra es el autor del primer gol peruano en los mundiales] con fotos, no solo de él, sino también de la primera etapa de Lolo Fernández en la ‘U’, es decir, los años 1933 y 1934.

— ¿Por qué es tan difícil conseguir camisetas de Universitario de aquella época?

Bueno, primero porque ha pasado mucho tiempo y no había cultura de conservación de esos modelos. Entiendo que Chupo Arriola tiene una camiseta que le regaló el mismo Lolo, que Marina Fernández, su hija, también. Y después, casi no existen. Además, recuerda que no existía la producción en masa y una misma camiseta se usaba por meses. Era natural su desgaste. Lo que sí es menos complicado es ubicar fotos autografiadas de la época. Yo tengo fotos de Lolo con la selección firmadas por él mismo que me las vendió un amigo de la barra cuyo abuelo había sido amigo del ídolo.

— ¿Por qué es tan complicado el proceso de verificación, de autenticidad de los objetos de una colección?

Mira, es empírico el tema aquí. La verificación de la firma de tal jugador es más bien un proceso grupal, entre los coleccionistas de Universitario. Ahora, hay algunas maneras de contrastarlas revisando archivos publicados en la época.

— ¿Cuánta es la inversión que tienes entre tus objetos?

No hice el cálculo porque esto es interminable. Pero debo tener 20 mil dólares invertidos. El valor, tú lo sabes, es incalculable.

— ¿Por cuál objeto pagarías una fortuna?

Pues… ¿la redecilla de Lolo? Sentimentalmente tiene valor, como los chimpunes de don Gaspar Mena que fueron de Lolo. Pero están en buenas manos.

— ¿Qué quisiste comprar y no pudiste?

Unos recortes periodísticos del diario “La Crónica” de 1953, el día después de la despedida de Lolo. Pero yo he aprendido, en estos 25 años de coleccionista, que todo tarde o temprano llega. El libro de Cuatacho, Guillermo Cortez, la primera biografía de Lolo, fue una búsqueda de años. Hasta que un día me contactó un señor que compra y vende libros para decirme que en una casa de Miraflores le habían vendido una caja sellada… ¡con 50 de esos libros! ¡Unas joyas! No sé cómo, pero ahí estaban.

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