Por Christian Cruz Valdivia

El grito de Ignacio Buse es ese que acumulaba más de tres meses guardado en el corazón. Han sido muy duros para el tenista peruano, quien se pasó diciembre y enero sin jugar por una lesión al tobillo y ahora, en su reaparición en el circuito, está demostrando que está fuerte, no solo físicamente, también de la cabeza y sobre todo del corazón.

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