El mítico dorsal '14' de Johan Cruyff, el que usó en todos sus equipos. | Foto: AFP
El mítico dorsal '14' de Johan Cruyff, el que usó en todos sus equipos. | Foto: AFP
Eliezer Benedetti

El año 1974 marcó un antes y un después para Holanda. Su máxima figura de todos los tiempos, Johan Cruyff, lideró la apodada ‘Naranja Mecánica’ en el Mundial disputado en Alemania. Fue uno de los momentos más especiales para él y su país. Aunque se quedaron a un pasito de la gloria, ese equipo pasó a la historia, enamorando al mundo con su ‘Fútbol Total’. Cuatro años después sería la revancha en Argentina 78’, pero Cruyff decidió no ir.

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Muchos en su época le cuestionaron y hasta hoy algunos no pueden concebir su ausencia en Argentina. Se inventaron muchas versiones que nunca salieron de la boca de Cruyff. Algunas de ellas parecían muy ciertas, pero quedaron solo en especulación. Lo cierto es que todo el pueblo holandés se unió para animarle a jugar, pero ni así lograron convencerlo.

La leyenda del fútbol mundial vivía una de sus mejores épocas con el Barcelona, conquistando títulos por doquier. Con su Selección no la pasaba tan bien como él quisiera, luego de caer en la final del Mundial de Alemania 74’ y en las semifinales de la Eurocopa del 76’. Sin embargo, ese ‘Fútbol Total’ casi imparable volvía aparecer de la mejor manera.

Entonces, todo indicaba que Cruyff volvería a liderar la ‘Naranja Mecánica’ en un Mundial, pero el destino no lo quiso así. En setiembre de 1977, un hecho cambiaría la vida del exfutbolista holandés en cuestión de minutos. Y es que, mientras hacía su vida tranquila con su familia, fue víctima de un intento de secuestro, que pudo haber terminado peor. Todo ello, él mismo lo explica detalladamente en su libro “Johan Cruyff: 14, la autobiografía”.

“Era 17 de septiembre y yo estaba en casa, en un edificio de apartamentos, viendo un partido de baloncesto en el televisor, cuando lo que pensé que era un mensajero llamó al timbre. Pero cuando abrí la puerta me encontré con una pistola apretada contra mi cabeza y me obligaron a tumbarme bocabajo. Todos estábamos en casa. Los niños estaban en su cuarto y aquel hombre le dijo a Danny (madre de sus tres hijos)que se tumbara también”, cuenta.

Barcelona - Johan Cruyff - 1974.
Barcelona - Johan Cruyff - 1974.

Entonces Cruyff, según relata, intentó razonar con el tipo, pero este no le hizo caso y le amarró a su mueble. En esos instantes, su esposa se escapó, el hombre fue tras ella y todo el plan se desbarató, porque los que vivían en el edificio escucharon los gritos y ayudaron a reducirlo. Enseguida, el entonces futbolista de Barcelona se dio cuenta que intentaron secuestrarlo.

“Delante de nuestro apartamento había una furgoneta aparcada, con un colchón dentro, de modo que todo apuntaba a un secuestro como los que se producían en España en aquella época. No sé por qué lo hizo y nunca me ha interesado. Tampoco intenté averiguarlo más tarde. Solo había una cosa que importaba y era que ese hombre estuviera fuera de nuestra vida”, expresa.

Desde entonces, Cruyff y su familia vivieron un calvario. Pasaban los días y la preocupación seguía acompañando su hogar. La vigilancia policial no era suficiente para aliviar el miedo. Incluso cuenta que unos agentes dormían en su sala todas las noches. La estrella holandesa tuvo que lidiar con ese ambiente insoportable por muchos meses.

Cada vez que tenía que viajar para un partido o ir a sus entrenamientos con el Barcelona, la angustia se apoderaba de su mente. No la pasaba nada bien. Entonces, ir a Argentina con su selección ya no era una prioridad. Por más ganas de jugar que tuviera, por más que le insistieran, Cruyff no podía descuidar a su familia. Lo peor es que no podía hablar nada de lo que le había pasado.

“El estrés era tal que no lo podía soportar. La Policía no paraba de repetir una y otra vez, por favor, no digas nada, porque podrías dar ideas a otros locos. En esa situación no dejas sola a tu familia durante ocho semanas, así que no había manera de que yo fuera a Argentina con el equipo holandés. Si juegas un Mundial tienes que hacerlo totalmente concentrado”, narra.

Cruyff, entonces, ponía todas la excusas posibles menos la verdadera. No quería que su familia corra más riesgo. Tomó todas las medidas necesarias para proteger más su hogar y solo en eso podía pensar en ese tiempo. Ir a Argentina, como él dice, habría sido una “locura” y, quizá habría sido la “locura” más linda y gloriosa, pero si algo pasaba con su esposa o hijos, no se lo iba poder perdonar nunca.

Johan Cruyff tenía avanzando el cáncer. Meses después murió en paz, rodeado de su familia. (AFP)
Johan Cruyff tenía avanzando el cáncer. Meses después murió en paz, rodeado de su familia. (AFP)

“Le dije a Happel(entonces entrenador de Holanda) que no estaba en el estado físico y mental adecuado para jugar un torneo importante. Creo que no le convencí, porque un Mundial está en otro nivel. Un gran deportista como Happel tenía la sensación de que perder una oportunidad así no estaba bien, pero no podía contarle toda la historia. Entonces se puso en marcha la campaña nacional "Hay que convencer a Cruyff". Recibí sacas llenas de peticiones de aficionados holandeses rogándome que jugase con la selección holandesa y suplicándome que cambiara de opinión”, recuerda.

De esa manera, Cruyff se perdió el Mundial, el que quizá habría sido el mejor momento de su vida si él estaba presente. Holanda volvió a llegar a la final y de nuevo contra la afición. Curiosamente, la BBC le había pedido al futbolista ausente en el campo que comente el partido. El resto es historia. Holanda cayó 3-1 ante Argentina y el sueño volvió a ser solo un sueño.

“En el estudio, lo pasé muy mal. Viendo un partido así se te pasa por la cabeza que si hubieras estado allí tu carrera quizá habría acabado con un título mundial. Si hubiera hecho eso, si hubiera hecho lo otro. No me pasa muy a menudo, pero en aquel momento sí. Sentía lo que habría podido hacer si hubiera estado allí, pero sabiendo que habría tenido que dejar a mi familia atrás para conseguirlo. Y no podía hacer eso”, revela.

Y esa fue la decisión más difícil en la vida de Johan Cruyff. El genio de la pelota, el que ha dejado un legado impresionante en el fútbol, el que jugaba al fútbol simple, solo pudo jugar un Mundial en su carrera y se perdió uno por razones muy injustas. No lo mereció, pero tristemente así pasaron las cosas. Lo cierto es que fue un crack también fuera de la cancha por haber protegido a su familia antes que todo. Cruyff jugó ese partido “con la cabeza y no con los pies”.

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