‘Deriko’ pertenece a la escuela Sarria Inka Fighters de Miguel ‘Galgo’ Sarria. (Foto: Combate Américas)
‘Deriko’ pertenece a la escuela Sarria Inka Fighters de Miguel ‘Galgo’ Sarria. (Foto: Combate Américas)
Gino Alva Olivera

Marlon Gonzales se prepara para su tercera competencia fuera del Perú. A los 26 años participará en la Copa Combate de la compañía Combate Américas, en la que luchará por un premio de 100 mil dólares contra siete deportistas de distintas partes del mundo.

—Tu última etapa ha sido en peso ligero (70 kg), incluso ganaste un título. ¿Por qué decidiste volver a competir en peso pluma (65,7 kg)?
Siento que en pluma soy muy peligroso, varias personas me lo han dicho. Opté por subir a 70 kg, porque había demasiada competencia en el Perú. El tema es que afuera los que pelean en 70 kg son muy grandes. Por mi biotipo y talla, lo mejor es peso pluma.

—En agosto lo intentaste en la pelea contra Mariano Rocca, pero no diste el peso y hubo polémica. ¿Qué estás haciendo esta vez?
Fue la primera vez en toda mi carrera que no di el peso. Ahora he extendido mi dieta: antes la hacía 20 días, ahora son dos meses. Estoy con un nutricionista al que veo todas las semanas. Y estoy muy fuerte, en buen estado.

—Esta competencia es especial porque hay la posibilidad de que pelees tres veces en una misma noche. ¿Has hecho algún ajuste en tu entrenamiento?
Se está trabajando bastante en cardio. Estamos trabajando al ritmo en el que será el evento: [peleando en] rounds de cinco minutos a máxima potencia y rounds de tres minutos. Yo estoy emocionado por pelear, ansioso por subir a esa jaula. Estamos entrenando a full.

—El estudio del oponente es importante para diseñar una estrategia. ¿Cómo han hecho en este caso que hay siete potenciales adversarios?
Ya estudiamos a los siete: sabemos qué hacen cuando están cansados, cuando están frescos, sus debilidades, sus tics. Estoy preparado para los siete. Creo que casi todos somos ‘strikers’ [golpeadores].

—¿Eso te favorece?
A mí me emociona intercambiar golpes, me alegra. Si todos nos ponemos a intercambiar, pueden pasar dos cosas: me noquean o yo noqueo. Así va a ser: o mato o me matan a mí. Obviamente, si veo que hay peligro, tenemos una estrategia para afrontarlo.

—Este año perdiste a tu novia Débora, pero sé que está muy presente en lo que haces…
Es muy importante, claro. Quizá ella no esté en cuerpo, pero está en mi mente, en mi alma. Como siempre digo: ella ahora es mis puños.

—¿Recurriste a un psicólogo por ese caso?
No por este tema, sino para alcanzar mis metas, en este caso la Copa Combate. Ahora estoy con un psicólogo deportivo. A veces las peleas no se ganan por físico, sino por corazón y cabeza.

—Los fanáticos están muy emocionados por tu participación en la copa…
Espero que todos me apoyen, voy a dar mi vida para representar a nuestro país. El Perú es una potencia en el deporte y ese día yo lo voy a demostrar.

—Tu familia siempre ha estado pendiente de tu carrera. ¿Cómo ha tomado el hecho de que salgas en afiches, videos y publicaciones?
Están muy contentos de que esté cumpliendo parte de mi sueño. Están felices, emocionados, sorprendidos por lo que sale en las redes sobre mí. Lo ven como algo increíble.

—Recuerdo que tu mamá siempre está pendiente, pero es la más severa, de vez en cuando te ‘cuadra’. ¿Qué opinas de eso?
Mi mamá me ha dicho que dé todo de mí, que no importa el resultado, pero que dé todo para que al final no me arrepienta de algo que no hice. Si quiero hacer una locura, una travesura, que la haga.

—Además de este campeonato tienes cuatro peleas con Combate. ¿A qué apuntas en tu carrera?
Mi primer objetivo es ganar la copa y convertirme en un ícono mundial. Después, ganar todas mis peleas y ser campeón de Combate Américas en mi categoría.

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