Así se disputan las finales de conferencia. (Foto: NBA)
Así se disputan las finales de conferencia. (Foto: NBA)
Ricardo Montoya

“Estamos todos hundidos en la m…”. Atragantado de palabras soeces Marcus Smart no pudo contenerse más y explotó en el vestuario. En medio de un camerino acalorado, el volcánico escolta de los Celtics, no toleró la falta de actitud de sus compañeros y se descargó liberando ese insulto. La respuesta fue inmediata. Volaron algunas sillas. Es la segunda vez en la semana que los “Leprechauns” de Boston se precipitan al infierno. El martes también habían estado en ventaja, pero no supieron mantenerla. Si hoy pierden el abismo es inminente. A veces el básquet nos cuenta el mundo.

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En la vereda opuesta, Miami disfruta su momento. Si llegaran a la final, se convertirían en el primer equipo que sin una superestrella dispute el anillo, desde que los Pistons lo hicieran en el 2004. Los Heat practican un juego de conjunto, basado en la flexibilidad estratégica y en el hermetismo defensivo. Goran Dragic, es el cerebro de un plantel, donde todos cumplen una función específica. Son un ejército de obreros con una causa común. Para que Boston desarticule ese funcionamiento necesita que no solo Jayson Tatum rinda en nivel estelar. Brad Stevens, el entrenador de los Celtics, requiere que Kemba Walker, Jaylen Brown y el propio Smart complementen mejor sus esfuerzos. El regreso de Gordon Hayward, vuelve hoy por la noche tras la lesión, devuelve algo de esperanza a los abatidos hinchas celtas.

En la final del Oeste, Los Lakers enfrentan a un rival inesperado. Tras la desventaja del 3 a 1 y la jerarquía del plantel de los Clippers no eran muchos en Denver los que confiaban en la remontada. Luego de la gesta, los Nuggets, a priori los menos poderosos de los cuatro aspirantes, sueñan con el milagro del campeonato. Son un plantel irregular, pero tienen en Damian Lillard, el gigantesco Nicola Jokic y Jamal Murray sólidos argumentos de victoria. Que los subestimen es un arma poderosa que han sabido utilizar para llegar hasta aquí.

Los Lakers, con Lebron James saliendo a incendiar la noche en que cada juego, y con Anthony Davis secundándolo maravillosamente, tienen un incentivo especial este año. Si logran superar a los Nuggets, estarían a una sola serie del título y de igualar el record de más anillos conquistados en la NBA, que poseen los Celtics, su enemigo histórico.

El grueso de los fanáticos del baloncesto en el planeta anhelan el encuentro definitivo por el campeonato entre Celtics y Lakers. Esta sería una reedición de la vieja rivalidad como corolario de una temporada difícil. Sin embargo, un desenlace entre Miami y Denver también sería muy interesante. Sin tanta tradición, se trataría de baloncesto espléndido, con diseños tácticos, garra defensiva y mucha hambre de gloria. Básquet en estado puro.

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