Desde los 14 años, todas las noches y durante 24 meses, tuve que inyectarme hormonas de crecimiento en las piernas. Acabo de ganar la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos 2017. Quiero estar en el podio en Tokio 2020. (Foto: IPD)
Desde los 14 años, todas las noches y durante 24 meses, tuve que inyectarme hormonas de crecimiento en las piernas. Acabo de ganar la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos 2017. Quiero estar en el podio en Tokio 2020. (Foto: IPD)
Redacción DT

Por: Paul Arosemena Huanqui

Si bien el judo significa etimológicamente “camino de la suavidad”, para Alonso Wong no fue como suena. Llegar a ser número 24 del mundo y reciente campeón en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta (Colombia) le ha costado más de lo imaginado. En el inicio de su adolescencia, se vio obligado a inyectarse hormonas de crecimiento debido a su baja estatura. Una vieja lesión volvió hace un par de meses, pero no logró detenerlo ni evitar que ganara más medallas y convirtiera el 2017 en su mejor año con tres medallas de oro y seis podios.


— ¿Cómo estuvo tu camino hacia el oro en los Bolivarianos?

Por mi ránking mundial me sembraron directamente en semifinales. En esa fase le gané al ecuatoriano Erick Ayabaca en solo ocho segundos. En la final empecé perdiendo, pero pude remontar.


— Y ante un rival como el venezolano Sergio Mattey.

Sí, y afortunadamente la entrenadora me tranquilizó porque recién empezaba la pelea y había tres minutos para seguir peleando. La clave fue que no vi más el reloj y pude competir sin presión. Busqué lanzarlo al piso y finalmente lo logré. Ya me saqué esa espina que me dolía desde los Bolivarianos de Trujillo, cuando mi familia fue a verme y no pude obtener la victoria. Me reivindiqué con ellos, con el judo peruano y conmigo.


— ¿Cómo va la evolución de tu lesión en la pierna derecha?


Gracias a Dios no tuve problema alguno. La fisioterapeuta de la federación me atendió bien y me sentí cómodo durante las competencias y al momento de hacer mis técnicas. Tuve una rasgadura en el menisco desde el 2012 que reapareció este año. Cada vez que hacía un movimiento brusco con la pierna mi rodilla se quedaba trabada y eso generaba un insoportable dolor. Por eso tuve que parar una semana los entrenamientos.


— Competiste solo con una pierna sana el mes pasado y conseguiste medallas...

Estuve con medicamentos y terapias. Tuve rehabilitación con magnetos, láser y hielo, diclofenaco, ibuprofeno, que son medicinas aceptadas por la AMA. No puedo tomar cualquier cosa. A los judocas nos hacen chequeos más a menudo.


— Estás teniendo un buen cierre de año con varias victorias en octubre y ahora.

Claro, agregaría marzo de este año, cuando gané el Open de Buenos Aires, quedé segundo puesto en el Open de Santiago (Chile) y logré la medalla de bronce en el Open de Lima. La gran diferencia se da porque en marzo no aquejaba ninguna lesión y en setiembre tuve que parar una semana. A través de la experiencia, estoy aprendiendo a pelear con la mente, sobre todo cuando uno está lesionado o de capa caída.


— ¿Es cierto que empezaste a practicar judo por un tema de salud?

Empecé a hacer judo desde los 5 años porque era asmático y las medicinas que me daban afectaban mi sistema nervioso y me hacían un poco hiperactivo. Incluso dijeron que tenía algunos rasgos de Asperger. Necesitaba un deporte de contacto para ser disciplinado y eliminar las energías extras. En el verano de 1998, fui con un primo a las vacaciones útiles y me gustó el judo. Gané campeonatos y me di cuenta de que este deporte era lo mío. Hice bastante halterofilia para estar más fuerte y comencé a tomar hormonas de crecimiento.


—Fue por un motivo similar al de Lionel Messi…

Sí y a partir de los 14 años tuve que ponerme inyecciones con hormonas de crecimiento, antes de dormir y durante dos años.


— ¿Cuál fue el principal efecto secundario que afrontaste por las inyecciones?

A partir de ese entonces comenzó mi fobia a las agujas. Además, las hormonas hicieron que sea muy velludo de la cintura para abajo. Sin embargo, el somatotipo que tengo ahora es bueno para el judo, pues tengo piernas cortas y el torso elevado. Eso permite que mi centro de gravedad sea más corto y es más difícil que me derriben.


— Hay una generación de judocas jóvenes que están obteniendo resultados, te sientes el abanderado de esa hornada…

La federación me ha nombrado capitán del equipo peruano. Esta generación ha entrenado conmigo y nos conocemos bien. Esta generación necesita disputar medallas, porque ya no deben ir solo a competir y ganar experiencia. Les aconsejo que no deben sentir nerviosismo o la presión cuando entrenen o peleen en otros países.


— ¿Cuál es la planificación que tienes para conseguir tu clasificación a Tokio 2020?

Este año se hace el ránking mundial que va a determinar el sembrado en los próximos torneos. En los próximos Juegos Olímpicos competirán los 22 mejores del planeta, un representante del país anfitrión y dos peleadores de cada continente. Por ahora estoy dentro de ese grupo. Quiero ser el quinto judoca y medallista peruano en Juegos Olímpicos. Sueño con ganar una medalla olímpica y para lograrlo debo ganar todos los torneos del ciclo olímpico o al menos mantenerme en cada competencia a la que asista.

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