Por Ricardo Montoya

Con su adiós, ya no quedan más supervivientes de aquella época dorada en que los pesos pesados del boxeo ejercían su soberanía sobre todos los deportes. Eran los reyes absolutos; tanto que bastaba nombrarlos para saber quiénes eran. Sonny, Joe, George y Muhammad no necesitaban de sus apellidos para ser identificados: estaban enraizados en la cultura popular. Por extensión, algunos de sus rivales menos talentosos también alcanzaron reconocimiento: Ringo, Ken o Jerry, por ejemplo. Eran tiempos jurásicos, en los que los dinosaurios gobernaban la tierra del deporte bajo el mantra dialéctico de Ali y el poder devastador del “Foreman malo”. Con el correr de los años, habría un “Foreman bueno” y querible al que todos llamaban “Big George”. Ese, justamente, el T-Rex en la cartografía de los animales prehistóricos, es el que acaba de levantar vuelo hacia lo desconocido.

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