Jonathan Maicelo: segunda oportunidad
Jonathan Maicelo: segunda oportunidad
Redacción EC

Por: Ricardo León / Enviado especial.

Cuando cayó noqueado por el ruso Rustam Nugaev en el octavo round, en abril del 2013, despertó rabioso y confuso, viendo al juez impidirle seguir y cortando la pelea. Fue la primera derrota de Maicelo tras 19 combates invicto.

“Pero no me detengo tanto en eso. Ya sé y ya entendí lo que pasó esa vez: quise noquear y me apuré y di ventajas. Me equivoqué. Ahora solo quiero ganar. Yo tengo que ganar, yo lo necesito”, explica el peruano durante su rutina de estiramiento en un pasadizo del departamento que ocupa en North Bergen, New Jersey. Esta mañana corrió unas vueltas a un parque después de desayunar un plátano y agua de piña: tiene que alimentarse y al mismo tiempo deshidratarse. La pelea contra el armenio Art Hovhannisyan es el viernes 11 de julio y él está atravesando esa etapa crucial en la vida de un boxeador en la que no solo debe llegar al peso exacto exigido por su categoría –es peso ligero: 59 kilos aproximadamente-, sino además llegar fuerte.

Jonathan Maicelo, alejado del ruido y la fama, pero también de su familia, se prepara en los Estados Unidos para enfrentar en el ring a un oponente difícil. Un triunfo podría acercarlo al título mundial. 

MANOS EN ALTO

Una cosa es que la calle enseñe, pero otra cosa es que uno aprenda. Lo que más recuerda Maicelo no es haber peleado vale-todo, ni haber modelado en discotecas gay, ni haber trabajado en desalojos, ni haber bailado en tacos en un programa de televisión para ganar dinero, ni haber construido un baño en su casa con la primera plata que ganó para ya no tener que defecar en un balde con el mar chalaco como destino final, como cuando era niño. Lo que Maicelo más recuerda de esos años en los que era un chiquillo de los Barracones que se trompeaba por cualquier cosa son aquellas peleas de las que se tuvo que escapar. Le pegaba a uno, a dos, pero aprendió que hay un momento para irse, para replantear: “Una cosa es ser valiente, pero otra cosa es ser cojudo”.

Si consideramos que en el Perú Maicelo tenía más distracciones que entrenamientos y más rating que físico, lo que él hace cuando se prepara para una pelea en su cuartel de Estados Unidos es huir. Trabajó en la televisión porque necesitaba plata, eso ya lo dijo, “pero la televisión te puede atrapar, a algunos los atrapa”. Él entonces escapa.       

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