Por Marco Quilca León

El Polideportivo de Villa El Salvador, con capacidad para cinco mil personas aproximadamente, estaba pintado casi en su totalidad de blanco y azul. Convertido en Matute, con dos banderolas tan gigantes como imponentes, el coliseo no solo vibraba, sino temblaba. Pero solo una persona, de nacionalidad estadounidense, de metro 90 de estatura, con un mate tan potente que da miedo, se encargó de silenciar todo: Emily Zinger, con 28 puntos, llevó a Regatas a vencer 3-1 (25-19, 16-25, 25-15, 25-22) a Alianza Lima para forzar el extragame en la final de la Liga Profesional de Vóley.

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