Por Natalia Delgado

En la Villa Olímpica de París aún corren los vientos de Stefano. Los anhelos de su niñez, sostenidos por los esfuerzos de mamá María Elena y la constancia de papá Pablo, han dado frutos y El Comercio estuvo presente para contarlo primero. Ahora, tras una hora de viaje, esperamos en el Village Hall al héroe nacional que volvió a inspirar con el olimpismo al Perú. Por WhatsApp me responde: “En camino”. Y sí, Peschiera siempre está en el camino correcto.

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