Samantha entrena en la escuela de natación que tiene su padre Jhonny Bello, el conocido ex nadador nacional (cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de México 1968. (Foto: Eduardo Cavero - El Comercio)
Samantha entrena en la escuela de natación que tiene su padre Jhonny Bello, el conocido ex nadador nacional (cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de México 1968. (Foto: Eduardo Cavero - El Comercio)
Natalia Delgado

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Compromiso es la palabra que define en su mente el cambio que necesita la natación peruana. A Samantha Bello, una joven nadadora de tan solo 14 años, no le tiemblan los labios al decir que quiere convertirse en una de las responsables de levantar el deporte de las aguas de la decadencia. Ni mucho menos al confesar que quiere superar el cuarto puesto que alcanzó su padre, uno de los más grandes nadadores peruanos, Johnny Bello, quien obtuvo ese lugar en los Juegos Olímpicos de México 1968. Su primer objetivo será el Campeonato Mundial Júnior.

Poseedora de los récords nacionales juveniles en los 200, 4x200, 400 y 800 metros, ella apunta a seguir mejorando esas marcas. Tiene todo un futuro por delante y muchas brazadas la llevarán a ello.

— ¿Cómo se dio tu clasificación al Mundial?
Hubo dos selectivos previos. El último fue el Sudamericano en Cali que se realizó hace dos semanas en el que reafirmé mi clasificación en las pruebas de 400 y 800 metros. [N.R.: Ganó plata en las dos pruebas].

— ¿A qué apuntas en el campeonato? ¿Te ves con medallas?
La verdad, no. Mi prioridad es bajar mis tiempos, seguir batiendo los récords nacionales de mi categoría y absolutos y acercarme a las mejores. Hay que ir paso a paso en esto.

— Un mundial te exige más. ¿Presión? ¿Nervios?
Normal. Será muy bueno para mí porque podré ver cómo son este tipo de torneos y poder evaluarme a mí misma. Lo que más quiero es ganar experiencia para seguir creciendo.

— ¿Qué significa haber batido tantos récords y ahora clasificar a un mundial de tu categoría?
Significa mucho. Es un paso muy grande porque esta es una de las metas que me planteé a comienzos de año y ya la logré. Voy a dar lo mejor de mí porque no se trata de quedarse ahí, hay que seguir creciendo.

— Es una realidad que la natación en el Perú mantiene un bajo nivel desde hace algunos años. ¿Por qué crees que sucede esto?
Yo creo que es la falta de compromiso con el deporte. Llegan a cierta edad, por ejemplo, 16 o 17 años, en la que prefieren dejar de lado la natación y dedicarse a otras cosas.

— ¿Qué es lo que los aleja?
Algunos se inclinan por los malos caminos u otros optan por meterse de lleno a los estudios. No tengo nada en contra de ingresar a la universidad, pero creo que sí se puede llevar a la par. Ahí está la disciplina que debe tener un deportista.

— ¿Cómo llevas tú esa disciplina?

Estudio por las mañanas y del colegio me vengo a entrenar por las tardes. Los fines de semana entreno por las mañanas.

— ¿Crees que uno de los factores por el que la natación peruana ha decaído es por el bajo nivel de entrenamiento?

No creo que pase por ahí. Talento hay, pero yo creo que no se entregan del todo a la natación. La concentración, la responsabilidad y el esfuerzo son primordiales para llegar lejos.

— ¿Sueñas con ser la referente que lleve al Perú a unos Juegos Olímpicos?

Sí, claro. De hecho esa es mi meta a largo plazo. Pero no solo ir para participar y quedar relegada en los puestos, sino meterme a una final y, por qué no, lograr una medalla. Tokio 2020 puede ser la primera prueba para este gran sueño.

— Tu papá obtuvo el cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de México 1968. Tienes una vara alta en el ámbito familiar.

Yo quisiera superar lo que hizo mi papá. Quiero ir más allá y luchar por todo. Creo que es el objetivo de cualquiera, mejorar lo que se hizo antes. Si te lo propones, tú puedes.

— Nadadora por tradición de casa.
Aprendí a nadar antes de caminar. Lo llevo desde que nací y me encanta este deporte. Converso mucho con mi padre y me cuenta sus experiencias.

— Es uno de tus referentes. ¿Por qué no entrenas con él?
Era mi entrenador antes, pero dejó de serlo porque la verdad era como que mucho estrés. Pero de hecho que es muy bueno tenerlo porque me ayuda con la técnica y me apoya bastante. Él no me presiona, lo que yo hago. Lo hago porque me gusta.

— ¿Cuál es tu compromiso con la natación peruana?

Quiero llegar lejos, lo más lejos que pueda y no terminar de nadar a los 20 años, cuando comience la universidad. Yo quiero cambiar la actualidad de la natación peruana. No quiero que piensen en el Perú y digan: “Es un equipo fácil”, sino que nos vean como un rival directo en todas las competencias.

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