Por María Paula Regalado

Siendo muy chiquito, Sjoerd viajó a la nieve y cumplió el sueño que su papá tenía de esquiar por primera vez con él. Esa experiencia marcó el inicio del viaje de su vida. Hoy, a sus casi 30 años y después de algunas competencias, el amor por este deporte y lo que su familia le ha transmitido lo ha llevado a considerar dar un giro para buscar un camino profesional. Aún sigue explorando el arte de caer con estilo y deslizándose por las montañas como un gran pasatiempo -que en el Perú sigue siendo complicado- pero en el proceso muchas puertas se están abriendo. Conversamos con él para conocer su historia.

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