Por Raúl Castillo

Los puso a pensar. Sentado en una banca del camerino del AT&T Center, tras finalizar un nuevo juego en el estadio de los San Antonio Spurs, Victor Wembanyama cerró su casillero, metió los pies en un cubeta de hielo y aprovechó que había un grupo de periodistas para explicar con tres argumentos por qué es el MVP de la temporada regular en el mejor básquet del mundo: se considera el jugador con mayor impacto defensivo de la NBA, su equipo casi barre (4-1) a Oklahoma City Thunder en esta edición y su impacto ofensivo no solo se limita a los puntos, sino también a las opciones que él genera en el otro lado de la cancha para sus compañeros.

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