Módulos Temas Día

Más en Nutrición

Mito o realidad: ¿un runner puede comer lo que sea?

Uno de los grandes mitos del running es el consumo de ciertos alimentos para aumentar y mejorar el rendimiento

Mito o realidad: ¿un runner puede comer lo que sea?

Mito o realidad: ¿un runner puede comer lo que sea?

El riesgo estará siempre en generalizar. El mundo del running no es un bloque sólido y uniforme donde todas las prácticas y estilos de alimentación puedan ser catalogados del mismo modo. Así como existen runners que llevan una dieta adecuada, como parte de un estilo de vida saludable, otros pueden verla como una carga, necesaria para rendir mejor y rompible de vez en cuando.

Para el segundo grupo va dirigido este breve especial sobre los mitos que se esconden detrás de la correcta alimentación que debe tener un corredor. 

1. Correr no te salva de comer mal

Para empezar, el correr no te hace inmune a tener una dieta desbalanceada y poco saludable. Es decir, puedes correr a menudo y comer alimentos procesados y fritos. Además, muchos runners creen que por realizar actividad física tienen carta libre para consumir todo tipo de alimentos, muchos de ellos con una elevada carga de azúcares y almidón.

Es cierto que durante una carrera de fondo las reservas de glucógeno en los músculos y el hígado se acaban, y que el cuerpo puede empezar a quemar sobre todo grasa. Pero eso no debería interpretarse como la excusa perfecta para consumir carbohidratos en exceso. 

“Si te inflas con azúcares y almidón después de la carrera, pasan a la sangre como glucosa en sangre y de ahí a rellenar las reservas de glucógeno en los músculos y el hígado. Cuando esos almacenes están llenos, lo que sobra se convierte en grasa”, explica, en su blog, Darío Pescador, divulgador científico en temas de nutrición y autor del libro Operación Transformer.

2. Correr no te evita sufrir enfermedades

Un estudio realizado por la Missouri State Medical Association a corredores de maratón en el 2014 muestra que sus arterias estaban igual o incluso más bloqueadas que las de las personas sedentarias. Si bien sus niveles de grasa, pulsaciones en reposo y colesterol “bueno” eran mejores, el correr largas distancias no los eximía de poder sufrir alguna enfermedad coronaria.

La razón, evindentemente, no está en correr maratones. Un artículo del Washington Post, titulado “Por qué los corredores no pueden comer lo que quieran”, explica, a partir de diversos estudios médicos, que el problema puede estar relacionado al tipo de alimentación. Se asume erróneamente que se puede comer lo que sea y que luego la actividad física puede compensarlo. 

En otras palabras, una dieta no se puede balancear con el running. Una dieta debe ser balanceada por sí misma y acompañada con actividad física. Si bien la comida chatarra engorda más a una persona sedentaria, un corredor no debería creer que todos los excesos pueden ser desechados con una jornada de entrenamiento. La salud puede estar poniéndose en riesgo.

3. Corras o no, necesitas de alimentos adecuados

Julio Basulto y Juanjo Cáceres, autores del libro Comer y correr (Debolsillo) recuerdan que para un corredor que entrena regularmente es importante el consumo de carbohidratos. Sin embargo, se debe tener en cuenta que las necesidades alimentarias de los corredores no son distintas a las de la población normal. La pasta, el arroz y el pan tienen un papel importante en ambos casos. 

En el caso de que se quiera mejorar el rendimiento deportivo, el consejo es muy simple: hay que dejar de comer mal. En general, la dieta del común denominado es inadecuada y los runners no son la excepción. Puede que tengan mayores cuidados, pero eso no es necesariamente comer bien.

4. Correr no te obliga a consumir más proteínas

Otro de los grandes mitos al rededor del running es el consumo de ciertos alimentos para aumentar y mejorar el rendimiento. Desde los suplementos hasta los productos con una alta cuota de proteínas como la carne, el pescado y la yema del huevo. Incluso, se llega a decir que la carne es altamente recomendable porque era la base de la alimentación del hombre primitivo.

Según Basulto y Cáceres, “la alimentación mejora poco el rendimiento deportivo porque éste depende sobre todo de la genética y del entrenamiento”. La principal recomendación que estos autores hacen es evitar malabares con la dieta con la falsa creencia de que mejora el rendimiento. La alimentación está centrada, fundamentalmente, en evitar enfermedades crónicas a largo plazo.

Por último, siempre será mejor priorizar los alimentos de origen vegetal. “Los de origen animal los tenemos que consumir menos. Deberíamos tomar menos carne, huevos y lácteos; dos veces por semana está bien. Mejor carnes blancas que rojas, pero en ningún caso más de dos veces por semana. Con eso se cubren perfectamente las proteínas y aminoácidos”, explicaron en una entrevista a La Vanguardia. 

UN PAR DE CONSEJOS: 

► Si quieres hidratarte, puedes hacerlo con agua siempre que la actividad no dure más de una hora. A partir de la hora de recorrido, tiene más sentido tomar bebidas isotónicas. ¿Por qué? Porque los depósitos de glucógeno, luego de ese tiempo, empiezan a quedar vacíos.

Tras una competencia no hacen falta alimentos mágicos o suplementos con excesiva publicidad. Siempre será más aconsejable consumir carbohidratos naturales presentes en el arroz, la papa, las legumbres y los frutos secos. Añade a tu dieta frutas y verduras. 

Aplica todo este conocimiento durante el Challenge El Comercio y, por supuesto, después de la competencia. No lo olvides, lleva el ejercicio de la mano de una adecuada alimentación sin poner nunca en riesgo tu salud. Ya falta poco para cumplir el desafío. ¡Faltan dos días! Inscríbete aquí

Tags Relacionados:

mitos

alimentación

Running

Leer comentarios ()

Hoy en portada

Subir
Fotogalerías