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Alberto Rodríguez, el silencioso líder que habla en el campo

Alberto Rodríguez fue el futbolista de la selección peruana que no desentonó en Wellington. Sus entradas y salidas le brindaron seguridad a un equipo que padeció más de la cuenta

Alberto Rodríguez fue el único futbolista de la selección peruana que no desentonó en Wellington. Sus entradas y salidas le brindaron seguridad a un equipo que padeció más de la cuenta

Alberto Rodríguez fue el único futbolista de la selección peruana que no desentonó en Wellington. Sus entradas y salidas le brindaron seguridad a un equipo que padeció más de la cuenta. (Foto: FIFA.com)

Alberto Rodríguez fue el mejor de Perú ante Nueva Zelanda. (Foto: Reuters)

Intentar descifrar a una figura en un partido tan apagado es como buscar una aguja en un pajar. El trámite del Perú vs. Nueva Zelanda dejó más incertidumbres que certezas. Realmente casi todos estuvieron desconocidos. El único que no desentonó fue Alberto Rodríguez, ese defensa elegante que habla en cada intervención.

El 'Mudo' siempre tuvo los pies sobre la tierra. No entró en desesperación cuando los neozelandeses atacaban de manera esporádica. Tampoco se mareó o perdió los papeles como lo hizo en el primer tiempo Yotún, con un codazo infantil hacia un rival que le pudo costar su continuidad en el cotejo.

A veces, Alberto Rodríguez salía de la zona defensiva para iniciar acciones ofensivas mediante pases rasantes. Fue arriesgado, pero era consciente que jugando al ras se podía causar ciertos estragos en algunas líneas de un equipo básico y rústico como el de Oceanía.

Una vez que Nueva Zelanda empezó a crecer en base a su perseverancia, el central peruano jugó con una concentración digna de un zaguero de élite. Sabía cómo alejar esas pelotas largas que complicaban a Christian Ramos o Aldo Corzo.

Es más, cuando se dio el ingreso del tan temido Chris Wood, Alberto Rodríguez lo siguió con cuidado extremo. En una jugada final quitó un balón con la cabeza y terminó jugando con los pies como si nada hubiese pasado. Aunque, la verdad pasaron muchas cosas que terminaron por afectar a un aficionado que daba este partido como ganado.

Mejor seamos como Alberto: callados, seguros, cautelosos y fríos. Así tenemos que mantenernos hasta el día del compromiso de vuelta. Sigamos el ejemplo de nuestro líder, ese que actúa como su apelativo.

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