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“Sin Messi, Argentina sería una selección común y corriente”

El ex compañero de Nolberto Solano en Boca Juniors y hoy comentarista de televisión, comenta el Argentina vs. Perú en entrevista con El Comercio

Diego Latorre: “Sin Messi, Argentina sería una selección común y corriente”

Diego Latorre habla acerca del presente de la selección argentina que enfrentará a Perú.

Como ex jugador, Diego Latorre siempre ha salido al frente. Sea en la TV o delante de una comisión que buscaba resucitar a la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) tras la muerte de Julio Grondona. Es una personalidad dentro del fútbol argentino y un personaje lúcido en medio de la fanaticada futbolera más delirante del planeta.

— Nos acordamos todavía de la celebración con Solano. ¿Qué recuerdos de él?
‘Ñol’ es un pibe excelente, gran compañero, compañero de habitación también, pasamos grandes momentos juntos. Fue como un año y se adaptó rápido al mundo Boca. No fue fácil. No es fácil Boca. Venía del fútbol peruano y de ahí se fue al inglés.

Diego Latorre: “Sin Messi, Argentina sería una selección común y corriente”

Diego Latorre jugó con Nolberto Solano en Boca Juniors. Ahora es comentarista en TV mientras Ñol es asistente de Gareca en la selección peruana.

Diego Latorre jugó con Nolberto Solano en Boca Juniors. Ahora es comentarista en TV mientras Ñol es asistente de Gareca en la selección peruana.

El Comercio

—¿Tocaba la trompeta en la concentración o esa afición la adquirió después?
No. Era muy alegre, bromista, siempre estaba de buen humor, pero no tocaba la trompeta. Me acuerdo que un día estábamos de gira en Guatemala y compartíamos habitación. Él de ahí se fue a Inglaterra. Lo contrataron en el fútbol inglés y fue la última vez que lo vi. En esa negociación él hablaba a Inglaterra desde la habitación y cuando se fue no pagó la cuenta. La tuve que pagar yo. Eran como 600 dólares. Al final Boca se hizo cargo y me la repusieron (risas).

—Ahora tiene a ‘Ñol’ en la vereda de enfrente. Es importante lo que él y Gareca hicieron en el Perú. ¿Cómo lo has visto?
El equipo resurgió, parecía condenado a una nueva eliminación. Pero desde el comienzo de la era Gareca yo vi un equipo con coraje para jugar y que recuperó el fútbol genético de Perú, con mucha ductilidad, muy buen manejo de la pelota, jugando de igual a igual en todas las canchas, con esa personalidad que se necesita para jugar de visitante también. Eso es porque tienen un gran líder, porque creen en él, porque los jugadores están convencidos de que por fin pueden jugar a la altura de sus recursos unidos como equipo y haciendo frente en todas las canchas. Veo una sensación de frescura que tiene el equipo, es liviano, ágil. Me gusta y está muy bien donde está. Ahora tiene una prueba difícil en cancha de Boca.

—Tú que has vivido en el mundo de Boca, ¿es La Bombonera el monstruo que todos temen?
No. La Bombonera es un estadio muy especial, es muy familiar, es un estadio muy singular, tiene una sonoridad que te envuelve. Tú estás jugando y sientes que la gente está al lado tuyo y te contagia, pero creo que la gente no gana partidos. Son factores externos que, en definitiva, no son más que eso. Son factores que, cuando las cosas vienen bien, pueden ayudar a conectarte y tener un incentivo más, pero también Boca y la selección argentina han perdido partidos en La Bombonera. Me parece algo complementario y nada más, no me parece que sea un factor determinante para que Argentina le gane a Perú.

— Tú has enfrentado a Gareca. ¿Cómo era él como jugador? ¿Cuánto de ese Gareca jugador hay en la selección peruana?
Gareca tiene personalidad, además por su estampa, por su altura. Es un tipo que fue jugador y tiene una buena comunicación con el futbolista. La comunicación es básica para transmitirle eso. Hay que entender mucho de qué está hecho el jugador y qué necesita el futbolista. Él tiene ese tacto, ese sentido común y esa llegada. Parece que conquista a los jugadores. En época de Vélez nunca tuvo un conflicto. Los jugadores eran pares de él, siempre respetando las jerarquías. Siempre tenía un diálogo y una relación que tiene que ver con el afecto y con el liderazgo. También con saber entrar a la psique de los jugadores. Él tiene esa facultad. Ya que no tiene la opción de un trabajo diario, tiene que gozar de esa influencia en un plantel y Ricardo la tiene.

—¿No llegar al Mundial puede ser una catástrofe para Argentina?
Entiendo que el fútbol es una necesidad básica, es un bien del pueblo y esto no se comprende a corto plazo. Si Argentina no se clasifica al Mundial puede ser algo absolutamente devastador, pero también lo entiendo como una oportunidad para poder reciclarnos y poner sobre la mesa todo lo que se hizo mal con el fin de hacer una revisión muy completa y un debate muy profundo para que la selección vuelva a estar en los primeros planos. No lo veo tan dramático. Me parece que tenemos un complejo de superioridad o inferioridad y cuando las cosas no se ajustan a nuestra mirada, los demás están equivocados. Tenemos como una autoexigencia que conspira contra la realidad. Creo que somos una buena selección pero si no tuviéramos a Messi, no nos consideraríamos los mejores del mundo. Seríamos una selección común y corriente, como otras buenas, pero no seríamos una potencia. De hecho estamos demostrando que no lo somos.

—Le pasó a Brasil en el 50 tras el Maracanazo, que permitió refundar su fútbol. ¿Puede pasar ahora?
Yo quisiera que no, me gustaría que clasifique la selección argentina. El fútbol argentino ya ha dado muchas señales de deterioro. Espero que no dé la última, que sería no clasificarnos a un Mundial y que todavía podamos competir y, por qué no, hasta tener una esperanza. Pero no lo veo como algo de vida o muerte.

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