Por José Antonio Bragayrac

Atormentado quizá por los más de 2.850 metros de Quito sobre el nivel del mar, Christian Cueva raciona con mucho criterio su velocidad en la cancha. Sabe bien que no necesita correr para ir más rápido que el rival. Sabe bien que su pase milimétrico y su amague cortito, al pie, le bastan para hacer la diferencia. En dos partidos con Emelec es ya el andamiaje sobre el que el se erige el fútbol del cuadro azul. En dos partidos, mientras que el mediocampista de 33 años estuvo en la cancha, su equipo estuvo adelante en el marcador. Y si en su debut fue partícipe de un gol, en su segundo partido nuevamente fue protagonista generando un penal que él mismo cobró con técnica depurada.

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