Claudio Pizarro y el gol que no llega, por Mario Fernández
Claudio Pizarro y el gol que no llega, por Mario Fernández
Mario Fernández

El fuerte contraste entre la efectivad de en Alemania y sus visitas al Perú es noticia de años. Allá se tutea con los goles. Acá los trata de usted. La cosa le cuesta y ni con temporadas encima ni siete entrenadores dedicados la curva se ha revertido. El fondo, sin embargo, es el eterno caso del futbolista de club que no halla en la selección los mismos elementos tácticos y emocionales para rendir como en su institución. 

El primer factor es claramente de entorno. Claudio es artillero en la liga más goleadora de Europa  y goza por partido de cuatro o cinco situaciones, de las cuales, estadísticas en mano, anota por lo menos  uno por jornada. En Perú, equipo chico de Sudamérica, de ocasiones contadas, goza de dos con suerte y no la mete. En Uruguay lanzó un cabezazo fallido por encima del travesaño y varios gritaron !En Alemania la metia! No. En Alemania tampoco metía esa...pero tenía 4 situaciones más para tener revancha; en Perú no. El segundo problema es el orden táctico. Desde el 2000 en adelante los técnicos debieron administrar las alineaciones y en 65 de sus 85 partidos oficiales de Perú optaron por sumar a Pizarro como un segundo '9', primero de Maestri, después con Mendoza y finalmente con Paolo. La variante, avalada por un Claudio que se siente en la responsabilidad de salir a volantear, lo aleja de los últimos 30 metros, donde se potencia realmente. El mejor Pizarro que la bicolor recuerde es el del Preolimpico del 2000, cuando jugó de claro '9' y era alimentado por un Lobaton que se abría por los bordes, dos laterales lanzados y un Corderito en versión Cubillas. Cuatro partidos y 5 goles. Sí, aquel también era el 'Bombardero'.

A esta altura, Pizarro ya juega con un mochila de 15 kilos en las espaldas.No es el punta fluido y confiado de Alemania, sino un veterano contracturado por la carga de años sin goles por Perú. Viene por su ego,  porque cree que lo puede revertir y porque los seleccionadores le permiten  todo, pero la realidad de los hechos lo enfrenta a que, salvo días puntuales, vestido de bicolor, nunca será de la Bundesliga.

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