Por José Antonio Bragayrac

La escena podría ser un tatuaje o un póster en la retina, pero hoy parece olvidada en el fondo del baúl de los recuerdos. Es el sábado 4 de noviembre del 2023 y Cristian Medina le entrega la pelota a Luis Advíncula. El ‘Rayo’ recibe por derecha y luego de un amague corto sobre la línea del área, mete la diagonal para superar la marca del histórico Marcelo y saca un remate hermoso a los 72 minutos para el 1-1 ante Fluminense en la final de la Copa Libertadores. El mundo Boca no olvida. Pero si castiga con la desaprobación a un plantel actual que lleva un año para el olvido: primero siendo eliminado en su propio feudo de la Bombonera ante Alianza Lima y luego por el papelón ante el semiprofesional equipo de Auckland en el Mundial de Clubes. Y en esa especie de búsqueda de culpables y decisiones dirigidas por la cólera, Advíncula es uno de los apellidos sobre los cuales se tiene puesta la mira.

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