La selección peruana enfrentará hoy a Brasil por la fecha 2 de la Copa América 2021 en Río de Janeiro. (Foto: AFP)
La selección peruana enfrentará hoy a Brasil por la fecha 2 de la Copa América 2021 en Río de Janeiro. (Foto: AFP)
Angelo Torres Zevallos

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Esa camiseta con la franja roja en el pecho es más que eso. Es un simbolismo que cruza nuestro corazón, es el objeto que nos identificó y nos hizo sentir orgullosos en los últimos años. De souvenir pasó a ser de colección, de guardarse al fondo del cajón a estar colgada siempre lista para sudarla en los partidos, aunque sea en las tribunas. recuperó la camiseta.

Ricardo Gareca pudo dominar la tempestad y las noches oscuras de críticas para apoyarse en el crédito que le queda en el banco. Cuando algunos se empezaban a volver amnésicos, el equipo recuperó la memoria.

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Siete meses de desconexión, con videollamadas y zoom pero sin contacto ni jugadas tácticas para practicar es un escenario adverso para un equipo. Aún más para una selección que venía en caída libre y donde algunos hinchas se bajaban tirando del paracaídas. Nos encontramos con un 2-1 que es un deja vú convertido en realidad ante un Ecuador que era favorito. Tres puntos que se convierten en oxígeno del sueño mundialista. Ahora la tarea es eliminar esa supuesta gitanería que se nos atribuía antes y que ya parecía olvidada.

Perú es último, la tabla no miente, pero está a solo cuatro puntos del cuarto puesto en este momento. Ha sumado la misma cantidad de unidades que en las eliminatorias pasadas en las seis primeras fechas. Todo está cuesta arriba, seguro. Pero todavía no hay nada perdido al haberse jugado la tercera parte de las Eliminatorias.

El principal triunfo ha sido emocional. Volver a creer, a no perder la esperanza, a pensar que el camino se puede enderezar. Perú tiene que creer también en su tercera ola de buen juego. Tuvo su primer pico de rendimiento en la Copa América 2015, donde alcanzó el tercer lugar y se consolidaba un grupo.

Luego hubo un claro bajón en un mal inicio en las eliminatorias, hasta que llegó la Copa América Centenario para treparse a esta segunda ola con una renovación del plantel con nombres que luego pasaron a ser claves como Miguel Trauco, Luis Abram, Christian Ramos, Edison Flores. Esta ola duró casi tres años -con algunas turbulencias-, entre la clasificación al Mundial, la cita en Rusia y la Copa América 2019.

El 2020 de nuevo tuvo un descenso en el rendimiento y los malos resultados crearon una nueva crisis en la Videna. Este año, siete meses después del último partido, el equipo se volvió a juntar. Gareca apostó por su equipo base y caímos goleados 3-0 ante una Colombia que aprovechó cada uno de los errores. Obligado a hacer cambios y variar, el ‘Tigre’ dibujó la V de la victoria en su mediocampo ante Ecuador. La V también fue de la venganza, aunque haya sido contra los propios fantasmas del equipo. Tras ganar en Quito, este debería ser el comienzo de nuestra tercera ola de buen rendimiento.

Mover las fichas y cambiar nombres

Los movimientos de Renato Tapia, que se metía entre los centrales, y de Christian Cueva, que fue más importante como volante por izquierda que desde el centro en los últimos partidos, terminan siendo dos variantes tácticas que explican el triunfo en Quito. Sin enganche pero con desequilibrio por las bandas. Y con un Gianluca Lapadula que parecía haber hecho toda su carrera en un equipo de altura. Quedaron atrás los chauvinismos y ahora el ‘Bambino’ aparece como el símbolo de un cambio de actitud, además de renovación de jugadores.

El ‘Lapadulismo’ es una nueva vertiente en redes sociales, al que en memes y stickers hasta le pusieron la banda presidencial. El español masticado y el look italiano pero en cada jugada puso el corazón peruano. La camiseta hay que sudarla así. No importa si naciste en Turín, el DF o Madrid. Hoy, con venia de Paolo Guerrero, es el ‘9’ titular.

Él, que se quedó sin aire después de sus dos corridas heroicas, es el que nos devuelve el oxígeno en las Eliminatorias. Por 90 minutos el país dejó la polarización y volvió a estar unido por el fútbol, por una camiseta que volvió a ser de todos y que ya no está manchada por la política.

Marcos López: "Solo sé que voy a entregar lo mejor de mí en esta Copa América"
El lateral de la selección peruana, Marcos López, aseguró que afronta esta Copa América con mucha confianza, ya que siente él que ha progresado mucho desde que en el año 2019 emigrase de Perú para integrarse a las filas del San José Earthquakes, de la MLS. Además, mencionó que el tiempo dirá si se llega a consolidar o no en la bicolor

“En el fútbol, ritual de sublimación de la guerra, once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad o la nación”, escribía Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”. Un país urgido de triunfos, de una alegría, vuelve a recuperar el sentido de pertenencia con dos goles que nos dejaron sin voz.

Ahora otra Copa América en el horizonte aparece como solución para nuestros problemas. El torneo va a servir para probar variantes al libreto ya aprendido de memoria pero que también conocen los rivales. Es una virtud reconocer el juego, el estilo y el sistema pero esto se puede volver previsible y monótono.

Se están sumando nuevos nombres como Luis Iberico, Jhilmar Lora, Renzo Garcés, Martín Távara, Raziel García y Santiago Ormeño como alternativas para hacer crecer el universo de convocados. Este es el momento de probar. En un torneo donde por lo menos tienes 4 partidos asegurados y donde vas a tener dos semanas a tu equipo completo. La selección peruana es la que más veces ha pasado este siglo a cuartos de final de la Copa América. Ya recuperamos la camiseta, ahora hay que recuperar el juego y ese halo de equipo imbatible.

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