Jasson Curi Chang

Hay concilio en una buena noticia que deja el 2016 para la : Christian Cueva se consolidó como el mejor peruano en el extranjero y, en canchas nacionales, Miguel Trauco pasó de jugar en Moyobamba al Monumental con la ‘U’ convirtiéndose en el más destacado del torneo doméstico. Esta situación nos pone ante una cruel ironía. Ambos, Cueva y Trauco, fallaron en la tanda de penales frente a Colombia, en la que pudo significar la tercera semifinal consecutiva para la selección peruana en la Copa América.

La gente en las calles no los señala con el dedo acusador. Es más, los acoge y felicita. En mucho tiempo, el error máximo no ha sepultado a un jugador de la blanquirroja.

Está en que el 2016 sea recordado como el año del recambio generacional. Su golpe de autoridad a mitad de año, digamos, le dio frutos. Y el aficionado le responde con un respaldo casi total en la última encuesta de El Comercio-Ipsos (diciembre, 2016). El ‘Tigre’ alcanzó el 81% de aprobación. Es su tercer mejor respaldo después de haber obtenido 95% en agosto del 2015 y 91% en setiembre del mismo año.

Lo que sorprende de cierta forma es que las dos mayores aprobaciones las tuvo después de quedar tercero en la Copa América en Chile. El 81% de este mes evidencia el apoyo en las calles a una gestión que se cansó de la falta de compromiso y asumió como bandera el recambio de los jóvenes.

—Historia reciente—

Miremos la foto de marzo de este año. Perú sumaba solo 3 puntos en las Eliminatorias en cuatro fechas disputadas. Entonces, tocaba recibir a Venezuela y luego ir a Montevideo a robar puntos a Uruguay. Demasiada ilusión para que lo que en realidad pasó. Los llaneros dieron una bofetada en el Estadio Nacional con un empate (2-2) a una selección que aún convocaba a Juan Manuel Vargas, Jefferson Farfán y Claudio Pizarro. Y la derrota ante Uruguay solo terminó por decantar la situación hacia el cambio urgente.

Gareca hizo borrón y cuenta nueva. A la Copa América Centenario llevó un equipo renovado. Se quedó con los mejores del inicio de su proceso y limpió a los que creían fija su convocatoria.

Solo cinco seleccionados jugaron todos los minutos en la Copa América Centenario: Pedro Gallese, Alberto Rodríguez, Christian Ramos, Miguel Trauco y Paolo Guerrero. Y cinco más estuvieron presentes en los 4 partidos que disputó el equipo de Gareca en Estados Unidos: Christian Cueva, Óscar Vílchez, Edison Flores, Renato Tapia y Andy Polo. Si nos fijamos, solo Vílchez –por lesión– ha sido marginado en los posteriores partidos por Eliminatorias de la selección nacional.

Con cuatro puntos fuimos a Bolivia y con cuatro puntos nos regresamos. Acá en Lima contra Ecuador un sablazo de Renato Tapia le puso el respirador artificial a un Perú que yacía desahuciado. En medio de estas idas y vueltas, todos vimos cómo el fútbol de Cueva ganaba jerarquía, cómo Aldo Corzo y Trauco respondían desde las bandas con talento y empuje, cómo Gallese ponía las manos donde otros habían metido las patas, cómo la dupla de Rodríguez y Ramos se llena de confianza en cada intervención, cómo Tapia y Yoshimar Yotún son el corte y confección del juego en el mediocampo, cómo Flores y Polo pasaron de juveniles promesa a renovadoras realidades. Y, claro, cómo Paolo resiste a los años para seguir siendo un guerrero del gol.

A la Argentina sin Messi le empatamos 2-2, y al Chile de Vidal estuvimos cerca de sorprenderlo, pero el ‘Rey’ Arturo se coronó en la noche de octubre en Santiago. Desde la FIFA, entonces, cayeron tres puntos porque Bolivia cometió una falta con una alineación indebida en La Paz. La suma de unidades ponía a Perú con 11 puntos antes de viajar a Asunción, una ciudad donde nunca ganamos por Eliminatorias.

“Las rachas están para romperse”, dijo Gareca antes de partir. Y vaya que se rompió el maleficio contra Paraguay. En el Defensores del Chaco, el Perú de todos terminó con 12 años de no ganar de visitante en las Eliminatorias. Fue goleada 4-1 con goles de Ramos, Flores, Cueva y un autogol de Benítez. El mejor partido de la era Gareca en cuanto a dominio y goles. La derrota cinco días después contra el Brasil de Neymar (0-2) sirvió para regresarnos a nuestro estatus de selección aspirante a un cupo al Mundial.

Perú tiene 14 puntos y el 2017 nos espera con 6 fechas que definirán el futuro, tanto de Gareca como de sus muchachos. En marzo será momento de recordar viejos tiempos. Se viajará a Venezuela buscando traer una victoria y, de inmediato, se recibe a Uruguay para dar el zarpazo que se necesita para meterse en la pelea. Será tiempo de traer a la memoria los años noventa y sus heroicas Eliminatorias.

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