Por Marco Quilca León

No fue un entrenamiento como al que nos (mal)acostumbramos en estos últimos dos años. Ya no se respira tensión en el interior de la Videna. El semblante de todos -jugadores, cuerpo técnico, periodistas, trabajadores, hinchas- es distinto, mejoró. El triunfo ante Uruguay calmó, desahogó, liberó. Sí, es cierto, seguimos en los últimos lugares (dejamos el último puesto y ascendimos al penúltimo), pero las vibras son otras. El Mundial aún está lejos, pero ya no lo miramos como imposible. Y las buenas noticias llegan por sí solas: Luis Advíncula podría estar el martes ante Brasil.

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