Por Marco Quilca León

La selección peruana inició un nuevo capítulo con destino europeo. La noche del lunes, en medio de cánticos y una expectativa que vuelve a inflarse, la delegación partió rumbo a París para afrontar los primeros amistosos del ciclo de Mano Menezes. No fue una salida más: fue una postal de transición, de esas que despiertan la ilusión de un nuevo inicio.

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