Por José Antonio Bragayrac

“Iniciamos las Eliminatorias muy tarde”, dijo un Renato Tapia fusilado físicamente luego de la debacle de la selección peruana rumbo al Mundial 2026. El rostro adusto, con la respiración difícil y la sangre caliente retratan al jugador emblema de lo que parecía ser una generación bendecida por la experiencia mundialista, pero que hoy resume la derrota. Tapia, a semanas de cumplir los 30 años, luce adrenalínico y consternado por el 0-0 ante Colombia que no sirve y frente a las cámaras evita la autocrítica con una vieja fórmula propia de los capitanes, de los caudillos en el fútbol: apela a romantizar el amateurismo y transfiere la culpa a terceros con una frase que sabe, dará pie a la polémica lejos del camerino. ¿Qué quiso decir el ex ‘Capitán del futuro’ y por qué eligió el colapso de la eliminación mundialista para decirlo?

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