Por José Antonio Bragayrac

Hace unos años, cuando la agilidad y potencia comulgaban en sus piernas, André Carrillo se preciaba de ser un jugador impredecible y muy físico. Propietario de un cambio de ritmo que le daba argumentos suficientes para ser el jugador revulsivo en el frente de ataque de la selección peruana, la ‘Culebra’ era uno de los grandes estandartes del fútbol según Gareca. Hoy forma parte de ese pliego de figuritas del álbum que se han depreciado con el tiempo. Sus recientes ausencias en las Eliminatorias, sin embargo, dan pie a un cuestionamiento que parecía delimitado solo a lo deportivo. ¿Qué pasó entre Carrillo y Fossati?

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